"Los días| ""Sin piedad"" y ""El arreglo"": ""Trilogía"""

"Sara Regalado * CP. Este fin de semana, como ya es costumbre, en la Puerta Abierta hubo teatro, ejercicios en el escenario en donde ""Los puerta"", como se hacen llamar los integrantes de este grupo dirigido por Jorge Zárate, se forman y van haciéndose de tablas.

Bajo el título de ""Trilogía"", se presentaron tres historias de diferentes escritores y sin una temática en común, sólo tres historias que pretendían despertar diversas emociones y ambientes: nostalgia, alegría, suspenso, tristeza, humor, ironía, amor o compasión.

""El Arreglo"", de Chejov, fue el primer ejercicio teatral en el que un adolescente, su padre y una prostituta son los protagonistas de una historia en la que el amor, el temor y la búsqueda de respuestas en la vida están presentes en cada una de sus acciones. Se pone en entredicho la urgencia de que el adolescente se convierta en adulto, y el honor que causa en un padre el hecho de que su hijo se convierta en todo un hombre.

El inicial trabajo de Abraham Zárate, quien interpretó al adolescente temeroso e ingenuo, indispuesto a ""convertirse en hombre"", puede parecer lineal en sus diálogos y posturas. Aunque el papel lo orillaba a adoptar una actitud introvertida, al final, el personaje estuvo falto de expresiones.

""Sin piedad"" fue la segunda historia de la noche, en la que Mónica Brozón imprime ironía, humor negro y sarcasmo. Un hombre es visitado en su oficina por el que se presenta como su asesino, todo un profesional del crimen. Habiendo sido contratado por la esposa de la víctima, el asesino a sueldo le presenta diversos métodos para morir de la manera que a éste le plazca.

La trilogía cerró con ""Los días"", de Emilio Carballido, una puesta que ya había sido presentada en este espacio, con los mismos actores, quienes cuentan la historia de Rosa, una jovencita de 20 años, y Anselmo, un hombre viejo, que se encuentran a causa de la lluvia y una breve conversación los lleva a entablar lazos, pero esos lazos que unen a los protagonistas son demasiado fuertes.

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