Para Carmen Salinas, cumplir años aunque es un época de celebración, tampoco es un momento para echar la casa por la ventana, aun cuando sean 80 y se tenga una vida dedicada a los escenarios.

Carmen llegó a las ocho décadas de vida y dice que seguir trabajando es lo que mejor sabe hacer, ya que hacerlo es lo que la ha sacado de la depresión, la ha hecho poder ayudar a su familia económicamente y ser hoy día una empresa familiar en la que, hermanos, sobrinos y nietos trabajan.

“Me gusta ser agradecida y para mí no hay nada más importante que la familia, sin eso no hay nada. Me gusta siempre estar rodeada de mi familia y por eso mucha de mi familia trabajan conmigo”, detalló.

Salinas recuerda que desde temprana edad descubrió que ella estaba hecha para divertir y entretener a los demás por ello comenzó su carrera desde pequeña y finalmente dio el salto profesional a los 25 años.

En sus casi seis décadas de carrera, Salinas ha hecho casi de todo, bailar, actuar, imitar, ser productora, comediante y hasta ostentar un cargo público, facetas que detalló ha disfrutado y la ayudaron en los peores momentos de su vida.

Quizá una de las etapas por las que es más recordada es por sus inigualables imitaciones mismas que quedaron sepultadas el día que su hijo Pedro Plascencia murió.

“Me encantaba hacer imitaciones, llegué a hacer más de cien voces diferentes y la gente le gustaban mucho. Para mí fue difícil seguir haciéndolo cuando murió mi hijo Pedro porque él era quien musicalizaba todo, y pensar en que alguien más tocara las partituras que él había creado era algo que no podría haber soportado, así que decidí que el día que mi hijo se fue, las imitaciones se fueron con él”, explicó.