Los hallazgos arqueológicos más importantes

Los hallazgos arqueológicos más importantes

La pandemia no solo permitió que científicos continuaran con sus labores, también exentó a los arqueólogos de la pausa obligatoria que impuso el confinamiento y la cuarentena. Si bien otros ámbitos culturales se vieron afectados por el covid-19, pareciera que los hallazgos arqueológicos fueron inmunes porque siguieron dando nota a lo largo de todo el 2020.

A continuación, te presentamos los descubrimientos arqueológicos mexicanos más destacados del año, entre los cuales se encuentran desde decenas de mamuts en Santa Lucía, hasta rastros en cuevas que derribaron la creencia de que había humanos en Norteamérica mucho antes de lo que se creía.Lo que dejó el naufragio de una nave inglesa

Lingotes “pig iron”, tubos, un cañón de más de dos metros y un ancla “almirantazgo” son algunos de los vestigios que dejó un barco posiblemente inglés de finales del siglo XVIII o inicios del XIX. Especialistas del INAH llevaban estudiando el Banco Chinchorro, ubicado en península de Yucatán y el Caribe mexicano, pero no fue hasta febrero de este año que tuvieron la oportunidad de visitar el espacio.

Fue en dos expediciones de buceo cuando los investigadores pudieron ubicar y analizar los restos del pecio. No fue una misión fácil, las condiciones ambientales no eran las óptimas: el viento, el oleaje y la corriente eran fuertes, explicó Laura Carrillo Márquez, investigadora de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS), del INAH.

Huesos revelan la biografía de los africanos en América

Tres esqueletos de los primeros africanos en América, de hombres que fallecieron entre los 25 y 35 años, revelaron a través de estudios osteológicos, genéticos y de isótopos de estroncio revelaron que vivieron durante los primeros años del periodo colonial, dentro del rango de 1436 a 1626 d.C., y padecieron hepatitis B y frambesia.

Los restos, localizados en el Hospital Real de San José de los Naturales, en el centro de la Ciudad de México, fueron estudiados el bioquímico alemán Johannes Krause y Rodrigo Barquera, químico farmacobiólogo de la ENAH y quien realiza su doctorado en el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (MPI-SHH) en Alemania.Cráneos de la época de Tenochtitlán

En las profundidades de un predio particular de tres niveles República de Guatemala 24, centro histórico se encuentra el Huei Tzompantli de Tenochtitlán, del que recientemente se halló su extremo este y fachada externa, donde se encuentran 119 cráneos. Los primeros cráneos fueron encontrados a una profundidad de 1.5 metros, en marzo y desde entonces han continuado con labores de estudio.

El hallazgo se dio en medio de trabajos de restauración del edificio por parte de los dueños del inmueble. “Los ingenieros nos muestran su proyecto y nosotros intervenimos haciendo las excavaciones”, explicó Raúl Barrera, Programa de Arqueología Urbana (PAU) del (INAH).Mamuts en la base aérea de Santa Lucía

En la base aérea de Santa Lucía se recuperaron restos óseos de entre 60 y 70 mamuts; así como 15 enterramientos humanos con sus ofrendas “modestas” y decenas de piezas de cerámica. “En esa cantidad, es la primera vez que ocurre”, asegura el doctor Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología (INAH).

El importante hallazgo que comenzó en abril de 2019 —con el descubrimiento de los primeros restos óseos— y que se intensificó en octubre y continúa hasta la actualidad, esperando encontrar hasta 25 mil huesos de mamut. En comparación con el entierro de mamuts en Tultepec, los entierros de Santa Lucía son mucho más recientes, obedecen a épocas posteriores, quizá más cercanas a los teotihuacanos, pero de aldeas de cazadores y de pescadores, que ya no interactuaron con los mamuts, explica Sánchez Nava.Temazcal prehispánico en La Merced

Un temazcal fue encontrado en un predio de La Merced. El hallazgo no solo fue impresionante por el objeto en cuestión, sino que gracias a su localización, expertos pudieron determinar la ubicación del barrio de Temazcaltitlán, uno de los más antiguos de Tenochtitlán.

El hallazgo destaca por ser la primera vez que se tiene un testimonio plausible de la vocación de Temazcaltitlán, un barrio donde se veneraba a diosas femeninas como Tlazolteotl, Ayopechtli o Ixcuina (diosa del parto), Coatlicue, entre otras.