Los Hombres de la Revolución ha resucitado

La calzada tal como lucía antes de su última remodelación este año. Cortesía.
La calzada tal como lucía antes de su última remodelación este año. Cortesía.

En el marco de la reinauguración de la emblemática calzada de los Hombres de la Revolución, a celebrarse hoy en punto de las 6 de la tarde, el cronista de la capital chiapaneca, José Luis Castro Aguilar, concedió a este medio una entrevista en la que resaltó la historia y tradición del lugar.

Recuerdos de la calzada de los Hombres Ilustres

“Hoy como ayer, los tuxtlecos nuevamente tenemos la oportunidad de realizar paseos o excursiones campestres en el antiguo parque Madero como antaño: admirar la naturaleza, aspirar el aire limpio, escuchar el alegre canto de los pájaros, hacer recorridos a pie por las serpenteantes veredas del jardín botánico o estudiar para los exámenes en las frescas pero tranquilas bancas campestres.

“Irse a refrescar a la antigua alberca pública Francisco I. Madero, disfrutar los diversos juegos infantiles (la rueda de la fortuna, los caballitos, avioncitos, lanchitas y carritos) o los ricos raspados de crema con plátano”, destacó el cronista.

Qué se puede encontrar en la calzada

Al ser rehabilitada y remodelada, la calzada trae consigo más que recuerdos del pasado de Tuxtla y la oportunidad de revivirlos, ahora en las nuevas generaciones, también es un tropel de historia, tal como aportó José Luis Castro.

En los más de cuatrocientos metros lineales de la calzada de los Hombres Ilustres, aguardan el Instituto Botánico del Estado y el Jardín Botánico Dr. Faustino Miranda, fundados en 1949; el Museo de Historia Natural en 1951; el Centro de Convivencia Infantil, el Museo de Paleontología Eliseo Palacios Aguilera, el Museo Regional de Chiapas, el Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa y el teatro al aire libre Bonampak, fundados los cinco en 1982; y el más reciente de estos, el Planetario Tuxtla, en 2012.

Los antecedentes de la calzada y su consolidación

En 1899 se construyó un puente de madera que daba acceso al pase del mangal. Este fue sustituido en 1915 por el puente Madariaga, uno ya formal que se erigió en la esquina de la 5ª avenida Norte y 5ª calle Oriente (entrada al parque campestre), en memoria del exprefecto don Pedro José Madariaga.

Con este cambio, el antiguo parque del Ayuntamiento fue denominado parque Francisco I. Madero, en memoria del homónimo caudillo de la Revolución Mexicana de 1910. En acompañamiento del puente y el parque, ese mismo año se construyó una calzada de terracería como una prolongación de la 5ª avenida Norte Oriente, de la 5ª a la actual 11ª calle Oriente —para comunicar al recién reinaugurado parque Francisco I. Madero—, con el nombre de calzada Aquiles Serdán.

Cuatro años más tarde, en 1944 se reforestaron las márgenes del río Sabinal; esto benefició al parque Madero, como ya se le llamaba. Otros cuatro años después, en 1948 se construyó un puente sobre el río Sabinal y en la entrada del parque, la nueva calzada Emilio Rabasa, que hoy es la 11ª Oriente Norte.

Cómo entró la modernidad al parque Madero

En 1964 el gobernador del estado, Samuel León Brindis, mandó a pavimentar la calzada Aquiles Serdán y la reinauguró con el nombre de calzada Francisco I. Madero. El cronista de la ciudad recordó que en ese tiempo ya amenizaban el paseo la marimba La Poli de Tuxtla y la de Seguridad Pública.

“Lucían un amplio repertorio musical: ‘Las chiapanecas’, ‘Ferrocarril de los Altos’, ‘Soy buen tuxtleco’, ‘Vals Tuxtla’, ‘Palillos chinos’, ‘Silverio Pérez’, ‘Nereidas’, entre otras”, puntualizó José Luis Castro Aguilar.

En 1980 el gobernador Juan Sabines Gutiérrez mandó a remodelar esta calzada y la reinauguró como calzada de los Hombres de la Revolución; sin embargo, el pueblo la llamó popularmente calzada de los Hombres Ilustres, por haberse colocado los bustos de los hombres ilustres de la Revolución Mexicana.

Ante la última remodelación experimentada, se le preguntó al cronista de la ciudad cuál era su mensaje para la ciudadanía capitalina. “¡El antiguo parque Madero ha resucitado! El Tuxtla de añoranza de principios del siglo XX recobró su vida. Los recuerdos del otro Tuxtla se hacen realidad. Hoy los tuxtlecos enseñan el rostro bonito, agradable, de la ciudad”, expresó.