Los insectos en la obra de García Márquez
El entomólogo colombiano Aristóbulo López-Ávila. Cortesía

En la obra de Gabriel García Márquez hay más que mariposas amarillas; hay centenares de insectos que están presentes en sus novelas y cuentos, y que han sido estudiados por el entomólogo colombiano Aristóbulo López-Ávila, quien ha seguido el rastro de las hormigas coloradas en Macondo.

En el marco del 7º Festival Gabo, que reunió a más de un centenar de periodistas que han participado en una programación cuyo lema es “Las historias continúan”, López-Ávila conversó sobre cómo se conjugó su pasión por los insectos y su pasión por la literatura a través de la obra del premio Nobel de Literatura.

“Dediqué 40 años de mi vida al estudio de los insectos, particularmente a insectos que parasitan a otros insectos. En 1983, le acaban de otorgar el Nobel a Gabo y yo como entomólogo curioso pensé: ¿por qué no incursionar en la obra de García y ver cómo maneja él los insectos y si él quería manejar su obra de manera entomológica?”, señaló el investigador ya jubilado.

Dijo que la pasión por la literatura la ha tenido desde pequeño, además de su pasión por los insectos. “Cuando yo era niño jugaba con los insectos, y luego un día me di cuenta que hay una mención de los insectos en la obra de García Márquez. Empecé a leer la literatura, diferentes obras y a García Márquez, inicialmente no con el ojo entomológico, sino con el interés literario”, señaló.

Su interés por conocer la obra de García Márquez a través de los insectos es grande; incluso dice que la presencia de los insectos en la obra de Gabo va más allá de las mariposas amarillas, que es el emblema de Cien años de soledad, pero no porque estén muy presentes sino porque el compositor peruano Daniel Diez Canseco, en 1969, compuso la cumbia “Macondo”, con su estrofa más popular: “Mariposas amarillas, Mauricio Babilonia”.