Los libres no reconocen rival

"México * Agencias. ""Hace mucho que la historia de México fue secuestrada. Se volvió ceremonia de patio escolar, nombre de calle, placa, estatua... y le quitaron el calor y la identidad"", tal como le sucedió a la Batalla de Puebla, explica el escritor Paco Ignacio Taibo II, quien publica Los libres no reconocen rivales, una versión ágil y audaz de este suceso histórico que ya cumplió sus 150 años. ¿Y por qué hacerlo nuevamente?, se pregunta el autor. ""Porque es una historia mal contada tantas veces"".

En su opinión, la historia se vuelve apasionante ""cuando la tocas, te acercas y la narras bien. Pienso que los historiadores tienen que hacer un esfuerzo y un ejercicio no sólo por investigar con rigor, sino interpretarla y contarla bien"", dado que la historia es un arte narrativo, no sólo una aproximación rigurosa y analítica de ciencia social, considera.

En ""Los libres no reconocen rivales"", Taibo II da cuenta de las traiciones, injusticias y pretextos que desembocaron en aquel mítico 5 de mayo de 1862, cuando el general Ignacio Zaragoza enfrentó y derrotó al ejército francés.



Sorpresas

La primera sorpresa llegó al descubrir que los zacapoaxtlas nunca participaron en el campo de batalla, sino que fueron los indígenas de Tetela de Ocampo quienes lucharon y nunca fueron reconocidos. La segunda fue más agradable, se percató de que efectivamente Zaragoza combatió al mejor ejército del mundo. Y, pese a todo, se llevó la victoria.

¿Por qué volver a contar esta historia?

""Sabía que la volverían a contar mal. Bueno, este año ni la contaron. Solo hicieron una faramalla de reconstrucción y contrataron a una compañía de Los Ángeles. No tienen medida. Cómo contratas una empresa gringa para que te reconstruya la Batalla de Zaragoza. ¿No habrá 200 mexicanos con capacidad para reconstruirla?, ¿para qué quieres una coreografía yanqui? Quizá para que nos sepa a Disneylandia. Por eso decidí hacer este libro"".

¿Qué lectura de los hechos te aportó un personaje como Porfirio Díaz?

""El Díaz de entonces era un militar oaxaqueño cuadrado con la República que cumplía con sus compromisos, nada que ver con el futuro Presidente"".

¿En verdad un ejército hambriento y sin zapatos ganó la batalla?

""Sí. El Ejército de Oriente tenía una maravillosa oficialidad, contaba con capitanes, tenientes, mayores, coroneles formados políticamente desde la revolución de Ayutla. Además era un ejército de voluntarios con ideas, y las ideas mantienen recta la columna vertebral cuando dan ganas de correr.

""También fue clave el acierto de Zaragoza al descubrir el error de los franceses, quienes atacaron de frente los fuertes, en lugar de virar hacia la izquierda. Así que Zaragoza corrigió las posiciones del ejército. Ese acierto definió la batalla"", concluyó.

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