Las cintas de superhéroes han traído a la conversación el tema de los “multiversos” o la existencia de diferentes realidades que podrían cruzarse.
La llegada de Spiderman: no way home, a finales de 2021, significó la unión de tres franquicias de películas: la de Tobey Maguire (2002-2007), la de Andrew Garfield (2012-2014) y las más recientes con Tom Holland a la cabeza (2017-2021). Pero no solo en la gran pantalla existen estas fórmulas: el mundo de las telenovelas ha hecho lo propio.
Gracias a la popularidad que alcanzó Yo soy Betty, la fea (1999) hoy se pueden contar más de 20 adaptaciones con sus propias versiones del melodrama creado por Fernando Gaitán, pero además en un par de ocasiones los personajes de uno y otro universo se han cruzado o hecho un crossover.
Así sucedió cuando el galán de Yo soy Betty, la fea, Armando Mendoza, saltó de la versión colombiana, donde lo interpretó Jorge Enrique Abello, a la estadounidense en un episodio de Betty en NY en el que se encontró con el Armando Mendoza de ese otro mundo (Erick Elías). De la versión mexicana, fue Leticia Padilla Solís (Angélica Vale) quien de La fea más bella saltó a una participación especial en Ugly Betty (estadounidense).
Este tipo de narrativas permiten al público interesarse más porque de alguna manera estamos buscando realidades alternas, considera el crítico de tv, Roberto Rondero. “Todos estamos buscando una realidad alterna que nos saque del mundo real, de una o de otra manera acudimos a muchos recursos audiovisuales”, señalan.
¿Apuesta arriesgada?
En las series estadounidenses los crossovers son comunes. Sucede con Grey’s anatomy, que en más de 10 episodios su mundo ha chocado con el de Station 19, mientras que en México han apostado por estas ideas personalidades como Eugenio Derbez cuando María Belén (protagonista de la telenovela homónima e interpretada por Danna Paola) llegó a La familia P. Luche para atormentar al personaje de Ludovico en dos episodios.
Pero aunque más recientemente Televisa probó llevando al personaje de Pancho López (Arath de la Torre) a aparecer en cuatro producciones: Una familia con suerte, Porque el amor manda, Mi marido tiene familia y Juntos el corazón nunca se equivoca, para el guionista Héctor Forero estas narrativas no tienen el éxito en el melodrama. El experto señala que la estructura de este no lo permite debido a la parte central de la acción dramática en la que todos los personajes están ligados por diferentes conflictos o problemas; el famoso plot o argumento.
“La telenovela es como un mundo cerrado que llega y te plantea un argumento; los que se utilizan en las telenovelas son muy concretos. En ‘Mi marido tiene familia’, de la que fui guionista, era un argumento de familia y reencuentro. Una vez que se dio el reencuentro dentro de la primera versión concluimos la historia central, ya no había espacio para una segunda. En las películas estadounidenses los ‘plots’ son más abiertos, permiten inclusión de temáticas diferentes, juegan a un mundo de fantasía más contundente y en la telenovela es más limitado el tema estructural”, considera.
Héctor Forero confiesa que no estuvo de acuerdo con agregar personajes de producciones pasadas a Mi marido tiene más familia y no porque esté en contra de los “multiversos” sino porque se ven forzados, no se hacen con planeación y rompen la estructura de la narrativa, tal como pasó con Pancho López. “Un personaje puede funcionar en un ‘multiverso’, pero con una justificación que no rompa la estructura del nuevo concepto que estamos creando. Si me traigo al personaje A de una ficción diferente no puede sentirse agregado o forzado en el nuevo mundo”, dice.
Al respecto, Rondero lamenta que en México no han sido tan explotados ni bien producidos los cruces de personajes: “No se han atrevido a hacer ‘crossovers’, en México no ha habido muchos intentos, se hacen con mucho tradicionalismo. Las telenovelas deberían recurrir más a eso”.











