Los niños de la lluvia recorre la ciudad

La compañía siempre busca llevar a cabo trabajos colectivos. Darwin Mendoza
La compañía siempre busca llevar a cabo trabajos colectivos. Darwin Mendoza

El día para la compañía teatral La Nube Roja empieza a las 5:30 de la mañana. Se reúnen en su centro comunitario, llamado La Nube, a las 6:00, y cargan toda la escenografía para que a las 6:30 a más tardar estén partiendo.

Esta vez les tocó ir al Colegio Everest, ubicado en el periférico Sur de esta ciudad capital. Ahí, desde las 8 de la mañana los alumnos pudieron disfrutar la obra Los niños de la lluvia, de Saúl Enríquez.

La puesta en escena fue seleccionada para dar 60 funciones en Tuxtla, como parte del Programa Nacional de Teatro Escolar en su ciclo 2017-2018, para el cual fue elegida la compañía La Nube Roja, que dirige Manuel Jiménez.

El colegio abre sus puertas a las 7:00 y esto da la oportunidad de empezar a descargar toda la escenografía, ya que apuntan a que su espectáculo sea un montaje audiovisual en su formato itinerante.

El reloj marca las 8:00 horas y todo está listo. Pronto correrá la historia de dos niños que buscan rescatar un cenote, por lo que se embarcan en una aventura para lograr que el agua vuelva. Los niños pedirán perdón por el daño causado a la Tierra y harán prometer a los espectadores que cuidarán la naturaleza.

La historia se presenta con títeres de mesa de mediano tamaño. Los paisajes de la escenografía fueron creados por la mente de Josmer Ventura, complementados con la producción visual de Alejandro Tevera y música en vivo.

En las actuaciones se observa el trabajo de Marisela Sol Cuesy, Filiberto Noriega y Daniel Shalom, como los más experimentados, y los acompañan Sally Ruiz, Hugo Saldaña y Ángel Saldaña; todos ellos dirigidos por Manuel Jiménez, quien apunta que los trabajos que se hacen en La Nube, son grupales, pues “es bien sabido que los esquemas de montaje de La Nube son colectivos”.

Agrega Manuel que el texto, a partir de la lectura colectiva que se hace, sí tiene algunas modificaciones con la finalidad de adaptarlo para que el lenguaje sea captado por los niños de la región, ya que para ellos eso es lo más importante.

La obra fue aplaudida en sus dos funciones e hizo que los alumnos captaran el mensaje de una manera amena, casi divertida, con las ocurrencias de los personajes y la ayuda de la música en vivo. La historia es de la autoría de Saúl Enríquez, dramaturgo nacido en La Antigua, Veracruz, en el año de 1979. Es docente, actor y escritor.

Manuel Jiménez explica que “encontramos en la dramaturgia de Los niños de la lluvia algo muy enriquecedor de lo que hacemos en La Nube Roja. Vimos en los títeres el lenguaje, la forma, y apostamos por ese texto porque a nosotros nos recrea el imaginario desde esa cosmovisión del sur de los ‘aluxes’ y de los ‘nahuales’, de los personajes oníricos, y eso fue muy importante”.

Comenta que el trabajo de esta agrupación se hizo visible a partir de la obra Balajú, que fue seleccionada para presentarse en la Muestra Regional en el 2015, lo que les permitió conocer a gente de teatro como el maestro Saúl Enríquez o Luis Velázquez, que es productor de una de las obras de La Nube.

Agrega que los títeres son como una “cábala” para ellos, ya que les han dado un elemento muy importante para la teatralidad desde su visión artística que comunica con el público joven de la región, que es lo que ellos están buscando.

Las funciones terminaron a las 12 del día; solo hubo dos. A veces dan hasta tres, dependiendo de la escuela. Esta vez concluyeron temprano, pues generalmente se quedan hasta las 14:00 horas, luego comen todos juntos y a partir de las 4 de la tarde comienza a trabajar en los otros montajes que tienen, por lo que el día para ellos termina a las 10:00 horas; cansados, pero satisfechos.

Reacciones

Al finalizar la obra se tuvo la oportunidad de entrevistar al director general del Colegio Everest, Alejandro Borraz, quien destacó el trabajo de la compañía teatral y dijo que es muy importante que la Secretaría de Educación beneficie a los alumnos llevándoles teatro.

“Los niños son muy visibles, muy perceptivos y denotan muchos aspectos cuando hay una obra. Una puesta en escena siempre llama la atención del público, sobre todo infantil y adolescente, pero más allá de eso, el mensaje que viene implícito en la obra y que está inmerso en ella es de fomentar nuestros valores y principios para preservar el medio ambiente”, expresó.

Asimismo, destacó que que el colegio precisamente se basa en principios y valores que deben enmarcar a la sociedad chiapaneca para procurar el cuidado de lo que nos rodea.