Los nuevos íconos

"Brad Pitt, Patrick Dempsey, David Bisbal, Ricky Martin, Juanes, Antonio Banderas, Barack Obama, David Beckham, Will Smith, Felipe de Asturias, Bill Gates, Marc Anthony, tan diferentes entre sí, representan al nuevo ícono masculino. El hombre ya no oculta sus sentimientos, ni se pierde en su interior. Encuentra en sí mismo el concepto de masculinidad, uniendo ternura y seguridad como guía de comportamiento.

""Nadie se define ya como machista"", dice Luis Bonino, psiquiatra y psicoterapeuta especializado en varones y relaciones de género. ""Pero queda mucho machismo encubierto"", añade. ""Ha habido cambios, pero en aspectos superficiales"", precisa. Además, ""los padres se involucran más en el cuidado de los hijos, pero en el ocio y lo lúdico. La parte seria y dura queda para la madre"", advierte.

La hombría se ha ido redefiniendo, porque no es posible que cambie lo femenino y que no lo haga lo masculino. En el pasado, el hombre era el proveedor único. Se le obligaba a aparentar que podía con todo. Ahora ha perdido su carácter dominante por razones demográficas, de esperanza de vida. Ya no puede ser así. A la hombría se vinculaban cualidades consideradas masculinas, como el buen ánimo, la serenidad y la inteligencia, algo que ya no se sostiene desde que las mujeres han llegado a la universidad y al mundo profesional. La educación ha cambiado las cosas. Muchos de estos valores considerados masculinos lo eran porque las mujeres no tenían ocasión de ejercitarlos. Cuando han tenido posibilidad de hacerlo los han incorporado.

Para tenerlo más claro, sólo hay que observar el cambio social en los estereotipos protagonizados por la mujer. A lo largo de los años 50, 60 y 70, la mujer se alza frente a la represión masculina vivida a lo largo de la historia, interioriza los valores masculinos como propios y busca en ellos una reafirmación errónea de sí misma. Es en los 90 cuando adquiere conciencia de que la verdadera feminidad no radica en asumir roles puramente masculinos, sino en saber expresar y entender como mujer atributos socialmente encasillados en el mundo masculino. Es un conocimiento profundo que supone un giro radical en su situación y en todos los aspectos de su vida, educación, trabajo, familia o relaciones personales con su entorno. Igual está ocurriendo en el caso de los hombres.

Naturalmente, hay resistencias. Dentro de la sociedad hay núcleos anclados en el pasado, con una especie de liturgia propia y unos patrones de conducta rígidos, y entonces el cambio es complicado. Por suerte, frente al modelo tradicional, cada vez cobra más fuerza el concepto de una nueva masculinidad, basada en la superación de las barreras, los estereotipos y las normas sociales. Consistente en alcanzar una identidad masculina que permita al individuo ser persona, en el más amplio sentido de la palabra.

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