El panorama para la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) no es halagüeño, afirma el editor José Ignacio Echeverría, quien hasta el martes presidió este organismo que agrupa a 230 editores del país.
“Lamentablemente, tanto las cifras de 2014 como los primeros números que tenemos de 2015 indican que bajó la producción respecto a 2013. En términos de volumen descendió 10 por ciento, y en términos de pesos 6 por ciento”, indica.
Al concluir su periodo de tres años al frente de la Caniem, este ingeniero químico egresado de la UNAM admite que al comienzo de su gestión tenía una visión más optimista sobre las posibilidades de crecimiento de la industria editorial nacional.
“Este año será muy difícil porque hay recortes de presupuesto por todos lados. El recorte lo ha frenado todo. Hay buena disposición por parte de las autoridades de las secretarías de Educación Pública y de Cultura; pero si ellos no tienen recursos autorizados por el Congreso, pues no pueden apoyarnos”, reconoce.
Echeverría comenta que, por ejemplo, el presupuesto para Bibliotecas de Aula en 2016 es el más chico que ha tenido este proyecto en toda su historia: 17 millones de pesos. De una inversión de 34 pesos por alumno, llegó a menos de 4 pesos el año pasado.
Otro aspecto en el que no se pudo avanzar, acepta quien dirigió Publicaciones de la UNAM de 1997 a 2002, fue en el reforzamiento y la actualización de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, que está en vigor desde 2008.












