El escritor Luis Antonio Rincón García (Tuxtla Gutiérrez, 1973) habló acerca de su más reciente libro, que se estará presentado en la librería del Fondo de Cultura Económica el próximo 16 de marzo, en horario por definir.
¿Sobre qué trata tu libro La tragedia de Jason?
Es la historia de un niño que no acepta la idea de que sus papás se han divorciado, y mucho menos está de acuerdo con que su mamá tenga novio. Entre la negación y el enojo, Jason decide emprender una batalla contra ese novio para alejarlo de su casa y así lograr que sus papás vuelvan a estar juntos. Para lograr su cometido, echa mano de varias obras de la literatura universal, en donde cree encontrar distintas soluciones que irá probando hasta dar con la que él considera el medio infalible de ganar esa guerra.
¿Qué es lo que propones con esta lectura?
Contar una de las muchas imágenes y batallas que ocurren en la mente de los niños que ven divorciarse a sus papás, y quienes además quizá tengan que enfrentar cambios profundos, como la reformulación de su concepto de familia, el reconocer cualidades y defectos de sus padres y a veces, incluso, el cambio de ciudad. Son situaciones que implican una avalancha de emociones que no siempre saben cómo torear, y que los lleva, en ocasiones —como es el caso de Jason— a provocar acciones que pudieran terminar en tragedia.
¿Qué sello edita el libro y dónde se puede conseguir?
Lo edita Edelvives, una editorial española con una larga, larguísima experiencia en lo que es la edición de libros para niños y jóvenes, y que tiene ya varios años trabajando en México. El libro se puede conseguir acá en Chiapas en la librería Braulios, en la 2ª Poniente y 1ª Norte, y junto con ellos lo presentaremos el 16 de marzo en el Fondo de Cultura Económica.
¿Cómo surge la idea de que el libro contenga ilustraciones?
Creo que desde que iba a más de la mitad comencé a recrear en mi mente las imágenes que podrían acompañar mi texto. Sin embargo, la realidad me mostró otro camino, pues la editorial me pidió dejarlos a ellos que se encargaran de las ilustraciones, y eligieron a la ilustradora John Marceline, quien hizo suyo el texto y entregó un trabajo magnífico.
¿Qué tan importantes son las ilustraciones en un libro?
Como escritor te diría que deben ser un acompañante perfecto para el texto que elaboras. Pero ya como un lector más, las considero fundamentales, porque no solo proyectan la imagen de lo escrito, de aquello imaginado y que quizá describiste para que cada quien le pusiera la forma que deseara, sino que además, en no pocas ocasiones, a partir de una ilustración se reinterpreta el texto. Me ha tocado, por ejemplo, escuchar a lectores que no quedan satisfechos con un final abierto, o los elementos que les daba la historia no les resultaron suficientes para llenar su curiosidad, y buscan esos elementos, precisamente, en la ilustración.
Ahora, en el caso de los libros para niños, las ilustraciones son casi obligatorias. Porque le dan colorido a la página blanca, porque en lugar de limitar llevan más lejos aún su imaginación, y porque a veces son una meta, un punto de llegada en su lectura diaria.
Por la sinopsis que se difundió por redes sociales, se entiende que el protagonista es afectado por la relación accidentada que llevan sus padres. ¿Tiene temática social el libro, referente a las relaciones actuales de las personas que se casan y que luego se divorcian afectando al niño?
Yo creo que toda temática social contemporánea atraviesa a los escritores, a los maestros, a los burócratas, a los carpinteros y a los niños. El punto es que pocas veces escuchamos a estos últimos, no volteamos a ver qué están pensando o sintiendo respecto a las situaciones que viven en su día a día, y la verdad es que ellos también van conformando sus opiniones, que si no entienden a cabalidad un tema no por ello dejan de percibir sus consecuencias y además sacan conclusiones de ello.
En ese sentido, la historia del libro aborda una situación que se ha vuelto bastante común en nuestro entorno, como lo es el divorcio de los papás y la conformación de familias que son distintas a la llamada familia típica. De ninguna manera el libro sataniza el divorcio, como tampoco enaltece el matrimonio, lo que se hace es abordar y tratar de descubrir las ideas que pasan por la mente de uno niño, hijo de padres divorciados, quien además anhela que sus papás vuelvan a vivir juntos.












