El presidente Enrique Peña Nieto entregó el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español 2018 al escritor catalán Luis Goytisolo (Barcelona, 1935), quien dedicó su discurso a la vigencia de la novela.
En un acto efectuado en el salón Adolfo López Mateos de Los Pinos, el mandatario agradeció a la titular de la Secretaría de Cultura federal, María Cristina García Cepeda, y a todo su equipo de trabajo por el apoyo que le brindaron durante su gestión que concluye en un mes.
Goytisolo, autor de Antagonía, recordó que su amistad con Carlos Fuentes (1928-2012) se inició en pleno franquismo, cuando el autor catalán pasó cuatro meses en la prisión madrileña de Carabanchel por razones políticas, y Fuentes ‘‘organizó en México, en conexión con Max Aub y otros exiliados españoles, una campaña internacional por mi liberación que sin duda contribuyó decisivamente a que mi estancia en la cárcel se limitara a esos cuatro meses”.
Goytisolo fue propuesto a ese galardón, consistente en un diploma, una escultura creada por Vicente Rojo y un estímulo económico de 250 mil dólares, por la Fundación Santillana. El jurado, integrado por Aurora Egido, Jaime Labastida, Nélida Piñón, Alberto Ruy Sánchez y Eduardo Lizalde, destacó ‘‘su compromiso inquebrantable y persistente con la literatura, su afán de renovar la novela tradicional mediante la pluralidad de perspectivas, incluidos el ensayo, la filosofía y la reflexión; el respeto por el lenguaje y el método autorreflexivo de su narrativa”.
Al respecto, la periodista Silvia Lemus, viuda de Fuentes, comentó (para el programa de mano de la ceremonia): ‘‘Me parece muy feliz la reverberación que percibo en la presente edición del Premio Carlos Fuentes. En la obra de Luis Goytisolo fluye su inconfundible prosa, culta y detallista, mientras se expande la poderosa voluntad narrativa que capta el espíritu de nuestro tiempo. Esa presencia invisible que palpita en el seno de la gran literatura”.
En su discurso, Goytisolo se preguntó si sobrevivirá la novela a la abducción generalizada por los teléfonos celulares, a ‘‘ese constante tecleo sobre la pequeña pantalla”, a los bestseller y a la literatura ligera. Añadió que pese a todo, ‘‘hay gente que lee, y la novela sigue teniendo un público, su público. Así lo prueba, por ejemplo, sin ir más lejos, la celebración del presente acto”.












