Ma. Antonieta Valera de la Torre. * Mujeres y Punto A. C.

"Desde la infancia se nos enseña que la justicia debía ser ""ciega, sorda y muda"", porque es la mejor manera de garantizar que se nos trate a todos por igual, que no se considere nuestra ideología, nuestra situación económica o social cuando nos encontremos inmersos en un procedimiento que ha de dilucidar cualquier órgano jurisdiccional.

Últimamente muchos principios que identificaban a la Justicia como entidad superior al debate social y político cotidiano se están viniendo abajo por la acción de algunos personajes, como el del juez penal de San Miguel de Allende, Carlos Alberto Llamas Morales, que ha castigado a mujeres por haber abortado espontáneamente, a una con 27 años y a otra con 30 años de sentencia; ésta última es campesina y no sabe leer ni escribir. Sin embargo, otorgó la libertad condicional a un sacerdote acusado de corrupción de menores, a quien sentenció a cuatro años, sin aplicarle la sanción máxima por un delito grave.

Otro caso muy citado es el del juez Rodolfo Pedraza Longhi en Querétaro, quien tuvo la oportunidad en febrero de este año de restituir la libertad de Alberta Alcántara y Teresa González (desde abril); sin embargo, las condenó a 21 años de prisión, por el secuestro de los seis agentes de la desaparecida Agencia Federal de Investigación.

No menos escandalosas son las actuaciones de los jueces en asuntos de pornografía infantil, como en el caso de Jean Succar Kuri, pederasta confeso que fue arrestado en 2004 y hasta la fecha (seis años después) no ha recibido sentencia. Y otro caso difundido en los medios es el del sacerdote veracruzano liberado por los tribunales.

En este escenario, el 25 de julio, el Consejo de la Judicatura Federal publicó un comunicado que da cuenta de 957 sanciones que recibieron jueces y magistrados federales del país, de 1995 a abril de 2010. Entre las conductas en que incurrieron están el trato altanero, grosero, el acoso sexual, los retrasos y el rezago injustificado de su trabajo, los arranques de cólera intempestivos, el gusto excesivo por las bebidas alcohólicas, entre otros.

Sin embargo, coincido con el profesor investigador del CIDE, doctor Luis Pásara, quien realizó un diagnóstico de las deficiencias de las sentencias, cuando afirma que ""... la calidad de los jueces sólo puede ser verazmente evaluada a través del estudio de sus decisiones"". También se puede consultar el trabajo del doctor en sociología Germán Silva, quien concluye que los jueces involucran preferencias ideológicas, valores y hasta cálculo político.

Los jueces no pueden estar por encima de la ley, ni ocultarse en la opacidad y en absurdos argumentos sin recibir sanciones por su pésimo desempeño. Bastante pervertido está el aire que se respira en México como para que la sociedad civil rompa una lanza pidiendo y exigiendo una justicia ""ciega, sorda y muda"".

"