Macklemore el rapero del que todos hablan

Macklemore el rapero del que todos hablan

De las calles de Seattle a los escenarios internacionales, Macklemore ha construido una carrera atravesada por el éxito, la independencia, las adicciones, la paternidad, el activismo y las preguntas sobre identidad y privilegio. Su historia es la de un artista que alcanzó la cima sin seguir el camino tradicional de la industria y que, después de conquistar las listas mundiales, decidió utilizar su voz para hablar también de aquello que incomoda.

Benjamin Hammond Haggerty nació el 19 de junio de 1983 en Seattle, Washington. Desde adolescente encontró en el hip-hop una forma de expresión y comenzó a desarrollar una identidad artística que inicialmente llevaba un nombre mucho más largo: Professor Macklemore.

En 2000 publicó Open Your Eyes, un primer trabajo que todavía pertenecía al circuito independiente. Cinco años después apareció The Language of My World, un álbum que mostraba a un artista todavía en proceso de encontrar su voz definitiva. No había entonces grandes éxitos ni estadios llenos. Había, en cambio, una ciudad, una escena local y la necesidad de contar historias.

Pero mientras su carrera comenzaba a tomar forma, también aparecieron problemas personales. Macklemore enfrentó una etapa de consumo de sustancias y en 2008 ingresó a rehabilitación. La experiencia de la adicción y la recuperación acabaría convirtiéndose en uno de los elementos recurrentes de su narrativa musical.

En 2009 publicó The Unplanned Mixtape. Para entonces ya había comenzado a construir una comunidad de seguidores fuera del circuito tradicional de la industria.

La alianza que cambió todo

Ryan Lewis entró inicialmente en la historia de Macklemore desde un lugar aparentemente secundario. Fotógrafo y productor, comenzó trabajando alrededor de su proyecto musical. La colaboración, sin embargo, pronto se transformó en una sociedad creativa.

El resultado fue mucho más importante de lo que cualquiera de los dos podía prever. Juntos comenzaron a desarrollar un sonido que combinaba hip-hop con soul, pop, samples y una producción de gran riqueza instrumental. Pero había otra diferencia fundamental: querían hacerlo manteniendo un considerable grado de independencia frente a las grandes compañías discográficas.

En octubre de 2012 llegó el disco que cambiaría para siempre su historia: The Heist. El álbum fue mucho más que un éxito comercial. Fue la demostración de que un proyecto desarrollado fuera de la estructura tradicional de las grandes compañías podía alcanzar una audiencia masiva.

Y entonces apareció una canción aparentemente improbable para convertirse en un himno global: “Thrift Shop”. Con una letra humorística sobre comprar ropa de segunda mano y una producción imposible de ignorar, la canción rompía con una de las imágenes tradicionales del rap comercial. En lugar de presumir automóviles de lujo, joyas o ropa exclusiva, Macklemore celebraba la posibilidad de encontrar una buena prenda por unos cuantos dólares.

La ironía funcionó.

“Thrift Shop” llegó al número uno en Estados Unidos y se convirtió en un éxito internacional. “Can’t Hold Us” siguió el mismo camino y terminó consolidando al dúo como uno de los nombres más reconocibles de la música popular de comienzos de la década de 2010.

Pero el tercer gran sencillo del álbum sería muy diferente. “Same Love”: cuando una canción se convierte en declaración. Con Mary Lambert, Macklemore y Ryan Lewis lanzaron “Same Love”, una canción que defendía la igualdad de derechos para las parejas del mismo sexo.

En un momento en que el matrimonio igualitario todavía generaba fuertes disputas políticas y sociales en Estados Unidos, la canción se convirtió en un himno asociado a la defensa de los derechos LGBTQ+.

Su impacto trascendió las listas musicales.

En los Grammy de 2014, Macklemore y Ryan Lewis interpretaron “Same Love” junto a Mary Lambert mientras 33 parejas celebraban matrimonios en el escenario. Madonna también apareció durante la presentación.

La noche de los Grammy terminó de consolidar el fenómeno: The Heist obtuvo tres premios, entre ellos mejor álbum de rap, mejor interpretación de rap y mejor artista nuevo.

La victoria en los Grammy abrió una conversación que acompañaría a Macklemore durante buena parte de su carrera: ¿qué significa que un artista blanco sea reconocido como una de las figuras más importantes del hip-hop? La discusión se intensificó después de que The Heist obtuviera el Grammy a Mejor Álbum de Rap por encima de good kid, m.A.A.d city, de Kendrick Lamar.

La música como protesta

Si algo ha acompañado a Macklemore desde sus primeros trabajos es la convicción de que una canción puede servir para algo más que entretener.

Esa idea adquirió una dimensión todavía mayor en los últimos años. En 2024 publicó “Hind’s Hall”, una canción vinculada a las protestas universitarias en Estados Unidos relacionadas con la guerra entre Israel y Hamás y la situación de los palestinos en Gaza. El tema generó una amplia conversación pública y Macklemore anunció que los ingresos serían destinados a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina, UNRWA.

La canción también confirmó que el artista estaba dispuesto a asumir los costos de utilizar su plataforma para hablar de asuntos políticos. Posteriormente publicó “Hind’s Hall 2”, profundizando esa línea de protesta.

La reacción a sus declaraciones volvió a colocar a Macklemore en un terreno que conoce desde hace años: el punto donde la música popular se encuentra con el debate político.