Las delegaciones del Congreso Nacional para Maestros de Danza de la Agrupación Nacional para la Preservación de la Danza Tradicional Mexicana participaron en una demostración de gala folclórica en el parque central de Tuxtla.
Entre otros estados, participaron Oaxaca, Puebla, Durango, Ciudad de México, Hidalgo, Estado de México, Chihuahua y Chiapas. Los bailarines del estado de Puebla montaron una pieza de Tierra Caliente, de Acatlán de Osorio, conocida como “Danza de los tecuanes”, cuya representación retoma elementos tanto prehispánicos como coloniales, donde la figura principal es el “tecuan” (jaguar devorador de hombres), que hace travesuras a los hombres, los cuales deciden ponerle trampas al citado animal para matarlo.
La representación de esta pieza se realiza en varias fechas: una es el domingo previo al 24 de octubre, que es el día de san Rafael Arcángel, fiesta patronal de un barrio de Acatlán; la otra es el 2 de noviembre en el panteón municipal de Acatlán, así como los días 12 y 24 de diciembre.
Hidalgo
Otra de las delegaciones participantes fue Hidalgo, que brindó “Polkas de Lolotla”. Haciendo un poco de memoria, el profesor Adrián de Roa Ortega recopiló información sobre cómo esta pieza llegó a la sierra, y comparte que corría el año de 1930 cuando en la región que conforma el municipio de Lolotla surge un nuevo estilo musical basado en polkas y vals. Indicó que estos géneros musicales a los que se hace referencia fueron conocidos gracias al talento de Jesús Acosta Vargas, quien compuso varias melodías entre vals y polkas.
Rememora que en los bailes populares la gente se acercaba al salón alumbrándose con quinqués o lámparas de pilas. La orquesta se acomodaba en el foro, en una especie de estrado, y rápidamente comenzaban con las ejecuciones para que los bailarines “le dieran a todo el salón” o “todo el salón era de ellos”; es decir, que con sus movimientos o desplazamientos coreográficos ocupaban toda la pista de baile.
Sobre la indumentaria, Adrián de Roa explica que el movimiento revolucionario transformó la vida social del país; el refinamiento afrancesado que se vivió durante el Porfiriato llegó a su fin, dando paso a una época de modernidad en la tercera década del siglo XX.
En ese sentido, explica que París continuaba siendo la capital de la moda, dando a conocer sus atuendos en películas y revistas de la época. Sostiene que la indumentaria para las mujeres constaba de fondo de manta, de corte circular con tejido de gancho en la parte baja del ruedo, y era costumbre almidonarlo. El vestido de moda de esa época era confeccionado en tela de percal con estampados de flores pequeñas o medianas; para luto, en tonos negros y grises; el medio luto, azules, y el uso ordinario, en tonos pastel.
En tanto que para el varón la ropa de uso diario consistía en pantalón de dril de cualquier color, predominando el caqui, negro o café; camisa de popelina blanca, de manga larga; chamarra de corte campesino llamada caporal; paliacate al cuello, botines o huaraches de tapadera con garbancillo y sombrero de palma.
Las actividades del congreso continuarán este vienes y el sábado en diferentes espacios de Tuxtla Gutierrez, como el auditorio , el hotel Holliday Inn, un centro deportivo y el auditorio de la Universidad Autónoma de Chiapas.












