"Verónica Huesca * CP. El Museo de la Marimba se vistió de gala para rendirle un merecido homenaje a los legendarios constructores de este instrumento que forma parte de la cultura popular de la entidad.
Fue la tarde del jueves en la capital chiapaneca cuando los maestros Amancio, Guillermo y Cicerón, quienes forman parte de la familia Santiago, procedentes del municipio de Venustiano Carranza, acudieron a este recinto para recibir reconocimientos por su trayectoria como constructores eméritos de este instrumento emblemático, que con su trabajo, talento y esfuerzo cotidiano a lo largo de sus fructíferas vidas, han contribuido a crear la cultura marimbística que honra a todos los chiapanecos.
Manuel Suasnávar, director del Museo de la Marimba; Lupita de la Cruz, directora de difusión cultural del ayuntamiento capitalino, y el presidente municipal de Venustiano Carranza, Limber Coello, fueron los encargados de tomar la palabra para recordar y elogiar la labor que realiza cada uno de los maestros.
""Amancio, Guillermo y Cicerón han sabido heredar con su trabajo una parte de nuestro ser que de otro modo se hubiese olvidado, y las cosas que se olvidan, se pierden para siempre. Por eso, este museo, por voluntad de las autoridades del ayuntamiento capitalino, se ha creado para que no se nos olvide que tenemos unas raíces, una cultura; que tenemos hombres y mujeres que han invertido su vida en crear lo que hoy nosotros podemos usufructuar en materia cultural"", senaló Suasnávar.
José Amancio Santiago Moreno, Cicerón Méndez Santiago y Guillermo Santiago nacieron en la ciudad de San Bartolomé de los Llanos, hoy Venustiano Carranza, a principios del siglo XX.
Su vida entera la han dedicado a la construcción de la marimba, siendo ellos los últimos que han mantenido esta tradición familiar, porque, según cuentan, ninguno de sus descendientes ha decidido retomar este oficio.
Sus piezas son consideradas verdaderas obras de arte, que tienen aprecio en el territorio nacional y en el extranjero, porque llegaron a exportar marimbas a los continentes europeo y americano.
El también músico Amancio Santiago, de 96 anos, llevó su obra al Palacio de Bellas Artes en México, poniendo en alto el nombre de su tierra.
""Me siento muy contento y satisfecho; agradecido con el presidente municipal que me hizo este homenaje junto con mis companeros.
Yo comencé con la ilusión de hacer las marimbas y tocarlas. Un día siendo joven renté una marimba y copié la hechura y con eso comencé a trabajar.
Tenía yo un pariente, Leopoldo Villafuerte, quien fue el que me ensenó a tocar la marimba y me integré a un grupo; en esa época tenía 45 anos"".
Pese a su edad, don Amancio relata que ya se retiró, sin embargo, hace tan sólo un ano, todavía seguía construyendo marimbas.
""Yo repartí la marimba en todo el estado, en México y fuera del país, llevé una marimba al presidente Luis Echeverría. También entregué otra en la Universidad de Panamá, en ese entonces no la conocían y fue un obsequio muy grande para ellos. Llevé otras a Costa Rica, Alemania, Suiza, Espana y demás destinos"", cuenta Amancio.
Por otra parte, su sobrino Cicerón Méndez Santiago, de 70 anos, enfatiza su preocupación por la falta de constructores de marimba en el estado: ""Todavía continúo construyendo marimbas; pero, por ejemplo, mis hijos ya no son constructores. Ellos se prepararon, estudiaron; y aunque sí saben tocar la marimba, no han querido dedicarse a esto.
La marimba es el instrumento que nos identifica como chiapanecos y nos preocupa que dentro de pocos anos no haya quién la construya. Ése será un problema en Chiapas"".
Para construir una marimba, Cicerón cuenta que se inicia con la fabricación del teclado hecho a base de hormiguillo, el cual se debe cepillar y arreglar; luego hacer los bastidores, las armellas y los agujeros. Posteriormente, las teclas se vuelven a armar en los bastidores para cortar las puntas. Mientras que la caja de resonancia está hecha de cedro, pero se debe tener cuidado en su hechura, porque un buen sonido dependerá del buen corte del material.
Para el chapado se utiliza la madera negra, o cupapé, y madera blanca.
Al ano, la familia Santiago llega a construir alrededor de diez marimbas.
Finalmente, durante el evento, los maestros dieron muestra de su talento para ejecutar este instrumento, interpretando con gran destreza los temas ""El padrecito Rubén"" y ""La maruchita"", recordándole al público asistente que el amor por las tradiciones es lo que las mantiene vivas y proveen una identidad a la región y a su gente.
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