Emilio Portes no sabe cómo, después de la infancia que tuvo, caracterizada por los juegos violentos que experimentó con sus amigos, aún sigue vivo.
“Entre descalabradas, aventarse de las escaleras o usar una pistola de diábolos, hubo tantas travesuras en mi niñez ochentera, que no sabemos cómo no nos matamos”, reflexiona el realizador de Belzebuth y Pastorela.
Un día, junto con el escritor Alan Maldonado, retomó esas historias, y juntos les adhirieron cosas sobrenaturales, lo que terminó dando forma a la cinta de terror No dejes a los niños solos, ambientada en los años 80, y que llega este fin de semana a salas.
El filme, ganador en festivales de género como Feratum y Screamfest, gira sobre dos hermanitos (Ricardo Galina y Juan Pablo Velasco), quienes una noche se quedan solos en casa, porque su mamá (Ana Serradilla) debe salir a arreglar un asunto importante para ellos.
El problema es que en esa casa a la cual acaban de llegar, hay algo más amenazante que un simple perro negro violento. Durante la noche el hermano mayor asusta al pequeño, hay una ballesta que se dispara, platos que se rompen y una presencia que poco a poco se apodera del sitio.
“Hay cosas basadas de ‘Poltergeist’, hay de ‘El resplandor’, de muchas películas de la época que nos asustaban”, comenta divertido Portes.
Hubo señales extrañas
Durante el rodaje, que se desarrolló principalmente en una residencia, los trabajadores reportaron que los espantaban en la cocina. Ricardo, el actor de entonces nueve años, dice que durante el rodaje nada lo puso en alerta.
“Nunca he visto un fantasma, no he experimentado algo así, sí me gustaría ver uno. La casa sí estaba bastante oscura, pero nunca me dio miedo trabajar así. Soy fanático del terror”, cuenta Ricardo Galina.












