"México * El Universal. Un vaso de whisky y una trama policial que no hubiera leído antes definían el concepto de felicidad de Juan Carlos Onetti, lector _omnívoro_ de novela negra, cuya esencia se puede rastrear en muchos de sus relatos, tal y como recordó el escritor Fornaro.
El género policiaco ""se cuela"", dijo Fornaro, en las obras de Onetti, cuya pasión sobre ese género considerado maldito se remonta a su infancia, con la lectura compulsiva de las aventuras de ""Fantomas"" en su Montevideo natal.
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