Margarita Rosa desafía a la madre ideal

Margarita Rosa desafía a la madre ideal

Hace más de tres décadas, la actriz Margarita Rosa de Francisco se convirtió en uno de los rostros más queridos del melodrama latinoamericano como “Gaviota”, la recolectora de Café con aroma de mujer.

Era una joven de origen humilde, algo impulsiva y orgullosa, que recorría las haciendas junto a su madre y terminó enamorada de Sebastián Vallejo, heredero de una familia cafetalera.

Pero el tiempo ha pasado y, con él, también los personajes que ofrece el melodrama. Su nuevo papel, con el que regresa a una producción mexicana casi una década después, difícilmente despertará el mismo cariño.

“La señora que yo interpreto es una villana claramente, pero también reivindica algo, porque es de esas mujeres que impone, aunque esté loca, porque deberían mandarla al psiquiátrico desde el primer capítulo”, dice Margarita Rosa de Francisco en entrevista.

Personaje

Se refiere a Belén, protagonista de Colisión, una mujer dominante, solitaria y marcada por su pasado que mantiene una relación rota con su hija Zoé, interpretada por Macarena Achaga, con quien además disputa el control del negocio familiar.

Justo esa manera de retratar a una madre, tan alejada del melodrama convencional, que suele asociarla con la bondad y el sacrificio, fue lo que más atrajo a la actriz de 60 años.

“La figura de la madre es tan sagrada, tan mitificada e intocable, que me parece un gran atrevimiento, en el buen sentido, que una producción de carácter tan popular como puede ser ésta se atreva a destruir este mito, porque lo destruye”, dijo.

“El hecho de que una madre piense por un segundo: ‘ojalá yo no hubiera tenido este hijo’ es como un sacrilegio, no se puede decir, y en este melodrama se dicen esas cosas. Va a ser muy fuerte en ese sentido”, señala.

Ese rechazo está en el centro de la relación entre Belén y Zoé. Para la actriz argentina, lo más duro de la historia es ver cómo un vínculo que suele darse por seguro puede desgastarse hasta la confrontación.

“Lo que van a ver es el conflicto madre e hija, que se sostiene en el tiempo y que es lo más impactante de ver, porque es el desamor con tu mamá”, explica Achaga.

“Tiene argumentos de por qué debe liderar la compañía, pero no inicia así porque viene de estar muy afectada emocionalmente; desde ahí estamos tocando temas como la salud mental, el vínculo madre e hija y la posición de una mujer en un lugar de poder”, destaca Achaga.

Una mujer con sombras

Para Margarita, ese sentimiento no vuelve necesariamente inverosímil al personaje, pues una madre puede atravesar momentos de enojo e incluso rechazo, aunque reconocerlos choque con la idea del amor materno.

“Belén es una madre que detesta a su hija, la odia con todo su ser y eso es algo que una madre podría sentir en algún momento dado, pero no se lo confesaría a nadie”, considera.

Aun con ese rechazo, De Francisco buscó que Belén no quedara reducida a villana. Detrás de su carácter encontró soledad y heridas que el personaje mantiene ocultas ante los demás.

“Tiene unas sombras detrás de esa imagen fuerte y odiosa, hay una mujer que se duele de ella misma, de su pasado, es una mujer sola que ha sido ignorada, pero eso ella no se lo revela a nadie y eso lo conoce el espectador a cuentagotas. Eso me crea empatía como actriz”, explica.

Macarena Achaga encuentra esa misma ambigüedad en el resto de los personajes. Para ella, parte del atractivo está en que ninguno cabe por completo entre los buenos o los malos y sus decisiones se irán entendiendo conforme avance la historia.

“Una de las cosas importantes de esta telenovela es que rompe estigmas, porque estamos hablando todo el tiempo de temas muy sensibles que están integrados a la historia de una manera muy orgánica”, considera.

“Tiene personajes que no son totalmente buenos o malos, eso se parece mucho a la realidad y por lo tanto hay más riesgo porque tienen una voz y una perspectiva de las cosas”, expresó.

Esa construcción también exigió que madre e hija sostuvieran buena parte del conflicto juntas. Para Macarena, compartir las escenas con Margarita terminó siendo una experiencia distinta muy enriquecedora.

“Es una mujer hermosa por dentro y por fuera, tiene una paciencia envidiable, ha sido un goce desde el momento uno, es mucho más de lo que yo pude haber deseado y esperado para Zoé y para mí, creo nos entendemos de una manera llamativa”, considera.