"Salt, es la película de espías protagonizada por Angelina Jolie que se estrenó el pasado viernes en EU. La actriz ha confesado en varias ocasiones que es ""adicta a los tatuajes"", como se constata en sus apariciones públicas.
Mientras Angelina Jolie considera que tatuarse un pequeño corazón en la parte interior del muslo es una manera de demostrar el amor que siente por su pareja Brad Pitt, otras personas como la directora del Instituto de la Mujer Guanajuatense (IMUG), Luz María Ramírez Villalpando, considera que las mujeres que se tatúan y hacen perforaciones (piercings) son ""un ejemplo claro de la pérdida de valores en la sociedad"".
Al igual que la directora del IMUG, algunas personas mantienen prejuicios con relación al tema de tatuajes y otras prácticas de modificación corporal; relacionan su uso con personas conflictivas, adictas a alguna droga o rebeldes, lo que ocasiona que sean excluidas, haciéndoles sufrir discriminación y aislamiento. Ignoran que el arte de pintar el cuerpo se ha dado desde el tiempo de las cavernas, donde se pintaban para transformarse en guerreros. Miles de años después, asistimos a encuentros internacionales de arte corporal, o a encuentros mundiales entre deportistas, como los realizados en África donde se pudo apreciar a deportistas, entrenadores y visitantes pintados o con tatuajes.
Las abuelas de hoy se tatúan los párpados y cejas para evitar la molestia de pintarlos; las más jóvenes usan piercings, y hay quienes se maquillan las piernas, para evitar ponerse medias, lo que es igual a pintarse el cuerpo de colores.
Y hablando de prejuicios, un ejemplo claro es la misoginia, de la que ha presumido el actor y director australiano Mel Gibson, quien golpeó a su ex compañera rusa Oksana Grigorieva, cuando ésta tenía en brazos a su hijo recién nacido. Se exhiben grabaciones donde se escucha a Gibson insultar a Grigorieva por cómo está vestida, acusándola de estar demasiado provocativa y que sería su culpa si fuera violada por una pandilla de negros. Hombres como Mel Gibson piensan que los cuerpos de sus mujeres son de su propiedad, muchos como él están convencidos, porque así se los han hecho creer desde muy pequeños, que las mujeres son intelectual, mental y espiritualmente inferiores.
Algunos misóginos pueden aparentar ser los más románticos del mundo, pero cuando están a solas, por el más mínimo pretexto pierden el control, gritan y humillan a su pareja haciéndola sentir culpable de sus reacciones violentas. Luego ""aparentemente"" se arrepienten y buscan la reconciliación, pero se dicen así mismos ""qué bueno que reaccioné así, para que aprenda y la próxima vez me respete y sepa quién es el que manda y tiene el poder"".
Es difícil romper el círculo de tener un misógino junto a nosotras, porque son personas sumamente posesivas, controladoras y celosas. Exigen a sus parejas que renuncien a sus gustos, estilos, círculos sociales y trabajo para poder tener mayor control sobre ellas. Si usted cree que vive con un misógino, no dude en buscar ayuda, nunca es tarde para liberarse de las cadenas mentales, irracionales y enfermizas de estos hombres o mujeres como Luz María Ramírez.
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