"México * Agencias. A lo largo de la historia bibliográfica de Mario Bellatin se le han aplicado diversos términos a su literatura y, las más de las veces, el escritor está en desacuerdo con éstas.
""Había críticos que, cuando empecé a hacer cosas japonesas, judías o de tradición musulmana, pensaban de una forma binaria: 'Como no está hablando de Chiapas, de los muertos en Argentina o en Perú, entonces está haciendo una literatura experimental', y ese término está cargadísimo de una mala interpretación, porque son como máscaras"", dice el escritor, de quien acaba de aparecer ""El libro uruguayo de los muertos"" (Sexto Piso, 2012).
Su interés primordial, asegura, es que sus libros no tengan ni tiempo ni espacio, para lo cual las dota de máscaras de literatura japonesa o hindú, pero sólo como una manera de incidir en la realidad cotidiana.
""Se trata de buscar mecanismos de fractura y de ruptura para volver a señalar los acontecimientos. Con esto no quiero decir que sea una literatura social, cerrada, pero sí incide necesariamente en lo social de otra manera"", señala.
Su libro más reciente es una especie de diálogo con un enigmático remitente al que le narra con detalle los sucesos que pueblan su particular universo: desde su cercanía con Sergio Pitol y Margo Glantz hasta su convencimiento que existe una Frida que atiende un puesto de comida en un pueblo alejado o un niño que sueña en una casa de muñecas, perteneciente a una familia de toreros enanos.
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