"Verónica Huesca * CP. La danza folclórica, símbolo de la cultura, costumbres y tradiciones de un pueblo, ha sido el eje central en la vida de la bailarina y coreógrafa chiapaneca, Martha Arévalo de Alaminos.
Con una trayectoria de más de 30 anos como directora del ballet folclórico de la UNACH, recibió un merecido reconocimiento por su labor y aportación a la cultura dancística de la entidad.
Originaria de San Fernando, y a la edad de 75 anos, Martha Arévalo senala: ""La danza la he tenido muy metida en mi alma porque es la esencia de un pueblo. Aquí desgraciadamente eso no se ha entendido bien, a mucha gente le avergüenza tener raíces indígenas y hay que ver las ruinas que dejaron los mayas, mis respetos, es para arrodillarse y sentirse orgullosos"".
A la edad de seis anos dejó su tierra para residir en la ciudad de México, donde además de realizar sus estudios escolares, se dedicó a las artes, estudiando danza, música y teatro. Posterior a la muerte de su madre, ocurrida en 1950, su familia y ella viajan para radicar en Nuevo Laredo, donde se sumerge aún más en la danza al dedicarse a la docencia; fue entonces cuando decide regresar a Chiapas, la tierra que tanto extranaba, y donde conoce a su esposo Luis Alaminos, al tiempo que entra a trabajar como maestra de danza en Bellas Artes, en el ICACH, en 1954 y posteriormente en la UNACH.
""Actué en 'La rebelión de los colgados' y obtuve el primer lugar en el décimo concurso nacional del INBA. También dicen que fui seleccionada como la mejor actriz a nivel nacional, pero eso no es cierto, ya que por negligencia, por olvido o por nervios, el director no recordó mencionarle al jurado que la persona que estaba actuando entonces, no iba a poder salir a escena, y en su lugar iba a entrar yo, entonces se pasó el programa con el nombre de ella y cuando me dan el primer lugar, mencionan a ella, pero yo ya no dije nada, hoy ella tiene mi premio con su nombre y yo no tengo nada, así es la vida... nadie sabe para quien trabaja"", cuenta Arévalo.
Creadora nata
Con su talento nato y la gran creatividad que posee, elaboró bailes regionales que hasta la fecha podemos ver y disfrutar, como ""Palenque"", ""El alcarabán"", ""El pirí"", ""La tortuga del arenal"" y ""El cachito y el rascapetate"", por mencionar algunas.
""Creé como 45 danzas folclóricas y, a investigar, como 15 danzas. La creación es sencilla porque yo nací para eso; no me gusta copiar, me gusta ver a las personas, sus actitudes corporales, la manera de sentir de la gente del pueblo. Si me cuentan historias, saco de ahí temas y los bailo"".
En cuanto a la investigación, Arévalo iba junto con un antropólogo, de pueblo en pueblo, buscando danzas. ""Era una investigación más fuerte, más profunda, como el baile de 'Los gorriones de Ocotepec', es una danza bellísima"".
""A los mayas les hice 'Palenque', porque cuando conocí el lugar, no podía creer lo grandiosa que era la imaginación, la inteligencia y la capacidad de los mayas y comencé a buscar datos y les hice su danza""
""Pero, la primera danza que yo hice fue 'El pirí', que surgió tras un pleito en Terán, cuando mi esposo y yo fuimos a una fiesta popular un domingo a investigar pasos y a ver actitudes corporales. Entonces entró una muchacha al baile, con mucho garbo y detrás de ella venía un joven y estaban discutiendo porque ella le pegaba con la punta de su rebozo. Por fin la convenció y la marimba tocó y se pusieron a bailar los dos, entonces yo los vi y me acerqué a ver cu*les eran los pasos que hacían, pero ella se enojó mucho porque pensó que estaba coqueteando... 'y vos qué hacés aquí', me dijo, 'qué estás mirando', y entonces se me viene encima y corrí a donde estaba mi marido y ya él le explicó. Así salió el baile. Dos mujeres peleándose por el mismo hombre y al final él termina bailando con las dos"".
""`La tortuga del arenal´ estuvo muy investigada. Fue un senor de Tonalá al que le dicen 'El Venadito' quien me lo ensenó. Es un baile muy autóctono"".
""Después puse 'El cachito y el rascapetatate', inspirada en mi padre, un gran bailarín folclórico y zapateador de categoría"".
Pero es ""El alcarabán"", el baile en donde ella se ve retratada. ""Lo hice especialmente para mí, porque soy yo el alcarabán. Si yo fuera alcarabana así amaría yo, con esa sensualidad, con ese amor, con esa ternura, si fuera un pájaro alcarabán"".
De esta forma, Martha Arévalo deja un legado inigualable en la historia del ballet folclórico de Chiapas. ""Yo les digo a las maestras (os), que no modifiquen mis bailes, eso es una falta de respeto muy grande. Si no les gusta, que no lo pongan, que busquen su música, su tema, que hagan su coreografía, que se esfuercen"".
""Yo llegué hasta donde pude, me esforcé bastante, trabajé bastante, a veces casi sin descanso, pero con muchísimo gusto porque era para mi tierra, con todas su etnias, a las que adoro, Como dice Laco Zepeda: 'Camino con mis dos pies bien derechos, una pierna india y la otra espanola', dando pasos firmes porque estoy segura de lo que soy, amo lo que soy"".
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