En el marco del séptimo Festival de las Culturas Enoch Cancino Casahonda, se dio a conocer la más reciente obra de la poeta y ensayista Matza Maranto, titulada Ajedrecístico e incluida en la colección Las Alas del Sueño del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (Coneculta).
Matza Maranto, a través de este poemario, presenta dos jugadas muy famosas del ajedrez: la siempreviva y la lanzadera, las cuales tienen un desarrollo muy particular, una con el rey y la otra con la reina; esta situación da pie a que encontremos dentro de las páginas a un viajero que recorre todas las jugadas del ajedrez para, al final, verse en un jaque mate del que ya no encuentra la salida.
La poeta comparte que este es un libro al cual le guarda mucho cariño, ya que en este trata de explorar lo que busca en la poesía y, en particular, en un género conocido como la poesía en prosa, que es uno de los que más le han gustado últimamente y con el cual ha tratado de trabajar de manera más consciente.
La poeta cuenta que empezó esta obra en el 2010, al lado de la también poeta Yolanda Gómez Fuentes y como beneficiara del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico (Pecda); posteriormente el poemario fue incluido en una antología, pero años más tarde decide publicarlo de forma solitaria.
Sostiene la autora que el ajedrez es un juego que fue del agrado de grandes personajes de la literatura como Rosario Castellanos, Jaime Sabines y Jorge Luis Borges, de este último toma algunos escritos y los usa de epígrafes.
En ese sentido, agrega que sí encuentra una conexión entre la poesía y el ajedrez. “Yo creo que la poesía, la música e incluso la física y las matemáticas están como en una línea horizontal, no podemos hablar de poesía si no hablamos de música y también si no hablamos de matemáticas, porque también el sonido y la producción del sonido pueden ser un asunto matemático, entonces creo que sí tienen mucho que ver. El ajedrez, claro que lo es, yo creo que no solo por el hecho de que muchos piensen que es el gran juego de la inteligencia, sino que es el gran juego de estrategias y también la poesía necesita un poco de eso y saber en qué momento acomodar las palabras dentro de una página”, aseveró.
Asimismo, la poeta adelantó que por ahora trabaja en un nuevo libro que trata sobre el pirata Barbanegra y sobre el gran barco cumbre que tuvo y que se llamó Queen Anne’s Revenge (La Venganza de la Reina Ana), pero que por ahora quedará en la congeladora por algún tiempo para después volver a leerlo y decidir si será apto para publicarse.
Argumenta que cada libro es un proceso creativo distinto, por lo que ella se toma con calma la cuestión de la publicación. “Yo no publico de manera muy consecutiva, para no arrepentirme tanto —como lo dijera alguien—; yo trato de hacer publicaciones un tanto más conscientes”, explica.
Añade que esa cuestión de dejar los libros por un tiempo obedece a que en ocasiones el motivo que la lleva a escribirlos ya no le entusiasma de la misma forma cuando pasan los años, y esto obedece a que siempre trata de que su mensaje sea más directo y que vaya acorde con la propuesta que intenta dar a conocer.
“Creo que cada libro es una propuesta de algo o hacia algo, y creo que por eso tardo tanto en publicar. Yo soy de las que no escriben de forma religiosa todos los días; qué bueno que haya gente así, pero yo soy una poeta de lenta escritura. Con esto quiero decir que escribo mucho y no público tanto, y no siempre escribo poesía, también hago ensayo. El chiste es que uno aprenda a disfrutar de este proceso”, finalizó.
El evento contó con los comentarios de los poetas Elva Macías, Fabián Rivera y César Trujillo, en el Museo del Café de Chiapas.












