México * Notimex. En la época de los mayas, la serpiente de cascabel mostraba en su piel un patrón matemático y geométrico, el canamayté, que representaba la cosmovisión sobre la formación del cielo y la Tierra, a partir de cuatro esquinas y cuatro lados.
Los mayas pensaban que en el cascabel de ese animal sagrado o ajau can se guardaba el secreto de la vida y la regeneración, senaló el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Canamayté es el cuadrado central en la hilada de cuadros en el dorso de la víbora de cascabel, modelo que ayudó a los mayas a resolver diversos problemas relacionados con la construcción, agregó.
En matemáticas, al canamayté se le conoce como cuadrivértice, modelo geométrico dinámico basado en la subdivisión del cuadrado y que se explica a partir del movimiento que produce la víbora, puesto que las formas cuadradas de su piel se transforman en rombos y luego recobran su forma original, es decir, representa a un cuadrado inscrito en otro cuadrado.
El término subdivisión del cuadrado fue empleado por los griegos, quienes aplicaban el mismo principio para resolver problemas constructivos y repartir terrenos.
Con este modelo geométrico se construyeron edificios como los de Uxmal y diversos arcos, también se utilizó para labrar rocas y realizar disenos diversos como flores o perfiles mayas, pero además los antiguos habitantes de Yucatán lo implementaron en la localización de los puntos cardinales. A la llegada de los espanoles, este modelo matemático continuó vigente en la construcción, un ejemplo de su aplicación se observa en las norias de algunos conventos franciscanos del siglo XVI, que fueron incluso levantadas sobre cenotes, como los de Valladolid, Maní y Mama, en Yucatán, a través de ruedas hidráulicas.











