La intención de Meghan Markle de tener a su bebé en la comodidad de su casa se vio frustrada por un retraso de una semana en la fecha de parto. Aunque el deseo de la duquesa era tener un parto al natural y para ello se había preparado haciendo yoga, la noche del lunes fue trasladada a un hospital cercano a su casa para tener a su primogénito.
Según fuentes consultadas por el diario británico Daily Mail, la pareja real se habría asegurado también de mantener el viaje en el más estricto secreto, tanto es así, que no habrían informado siquiera a otros miembros de la realeza, por lo que Harry y Meghan se habrían visto únicamente acompañados de su equipo de seguridad habitual en el trayecto hacia la capital británica.
Se cree que eligieron The Portland Hospital, el mismo donde nacieron las princesas Beatriz y Eugenia, hijas del príncipe Andrés y Sarah Ferguson. Acompañada por su madre, Doria Ragland, y Harry, Meghan llegó en la madrugada de lunes para finalmente dar a luz a las 5:26 de la madrugada a un niño que pesó 3.2 kilos.
A las pocas horas, la pareja volvió a Frogmore House para disfrutar en completa tranquilidad la llegada del nuevo miembro de su familia. Ya en casa, fue entonces que el príncipe Harry ofreció una conferencia donde se mostró asombrado por el nacimiento de su hijo y alabó el trabajo de Meghan.
“Estoy tan emocionado de anunciar que Meghan y yo hemos tenido un niño a primera hora de esta mañana, un niño muy sano. La madre y el bebé se encuentran perfectamente y solo puedo decir que ha sido la experiencia más maravillosa que he vivido nunca, algo que jamás habría imaginado”, explicó en una rueda de prensa.











