Mexicano Raúl Ortega gana certamen cubano

"Sara Regalado * CP. ""Los premios no te hacen mejor o peor, posiblemente lo que hacen es que la gente te vea un poco distinto, pero no te hacen mejor fotógrafo, y no hay que creérsela, porque si no, dejas de trabajar"", sentencia un sencillo Raúl Ortega, a unos días de haberse enterado de que es el acreedor al Gran Premio de Fotografía, en el marco del Festival Internacional de Documentales ""Santiago Álvarez in Memoriam"", realizado en Cuba, con su serie ""Bailarinas"".

""Me invitaron tarde a participar; al principio no la tomé muy en cuenta por eso, había que imprimir, seleccionar, pero volví a revisar el correo y mi material y comencé a ver que sí se podía mandar algo. Envié un día antes de que se cerrara"", platica Raúl Ortega sobre los menesteres de los certámenes de fotografía. Y al fin resuelve la dicha y la satisfacción de ser ganador: ""Me dio mucho gusto ganar este premio porque me vuelve a poner a la par de muchos de los colegas de la capital. Estamos en un país muy centralista, a veces desde acá no se puede enterar uno de las convocatorias, las nuevas vanguardias, lo que sucede en el mundo de la fotografía, pero sí se pueden rescatar temáticas desde otros lugares. Lo que creo que hace falta es que las autoridades den apoyos y financiamientos, que den una educación distinta para que se produzca"".



La serie

La serie ""Bailarinas"" se realizó en los conocidos ""table dances"" de San Cristóbal de Las Casas y desde el principio sugirió un reto como los que le gustan a Raúl Ortega, pues éste es un círculo muy cerrado y difícil. Como él mismo reflexiona, cuando se hacen imágenes de este tipo de lugares, normalmente son para denunciar situaciones específicas que originan el cierre de estos establecimientos y que varias personas se queden sin un ingreso económico, por lo que de entrada se niegan rotundamente a que una cámara fotográfica entre a este ambiente.

Al respecto, el originario del Distrito Federal y residente en Chiapas desde hace varios años menciona: ""Es un proyecto que se ha hecho por la confianza reciproca; fui encontrando a personas que me fueron abriendo las puertas, les mostré mis trabajos y accedieron. La otra negociación fue con las mismas chicas y también fue difícil, pero finalmente accedieron. Por otro lado, también para mí es un ambiente pesado, hay alcohol, quizá droga, gente violenta, todo eso se puede prestar a situaciones complicadas, sobre todo cuando uno anda disparando con una cámara. Finalmente, no sólo hubo confianza, sino apoyo de ambas partes. Yo jamás volveré a entrar a un 'table dance' sin estar conciente de la parte humana de la gente que ahí trabaja"".

Es importante que este proyecto, que no es bien visto pues retrata un mundo sórdido, vaya tomando la importancia social y cultural. ""Uno intenta ver más allá de la chica que está con poca ropa, con luces neón, a la parte humana, a la madres, hijas, tías o abuelas que pueden estar trabajando en estos lugares"", añade.



Reflexión social

Las imágenes de Ortega, más allá de la piel y la vida nocturna, alcanzan a hacer una reflexión social, pues el hecho de que haya gente trabajando en estos lugares habla de una crisis económica, y como éste se pueden encontrar otros vértices demandantes. ""Esto surge de una crisis, es desfavorable para las mujeres, no es que quieran estar ahí, sino toman esa alternativa para solventar su vida; es un problema de abandono, de carencia de apoyo a las mujeres. También se puede reflexionar sobre la violencia, el mercado sexual; de la soledad de ellas y también de ellos, que suelen ir a buscar compañía a estos lugares"", opina Ortega, quien en su vida profesional ha desarrollado otros proyectos con temática social, como el de un hospital psiquiátrico, la Semana Santa en España, las fiestas tradicionales, el levantamiento del EZLN, ente otros.

""Es un proyecto que puede tener muchas miradas y es global, porque aunque está hecho en Chiapas, se encuentra en cualquier lugar, sólo cambian los adornos, los lugares o la gente"", finaliza Raúl sobre su serie, la cual pretende concluir este año, cerrando con una exposición formal y la edición de un libro



Raúl Ortega se ha desenvuelto desde siempre en el género de la fotografía documental. Su preparación comenzó en un medio que le dio las herramientas para resolver rápido una imagen, sin tener la oportunidad de adecuar la luz o la escena como sucede con la llamada fotografía artística. Sobre su experiencia como periodista y documentalista, Ortega abunda: ""En la parte documental, varía en cuanto comienzas a tener tiempos para desarrollar un tema, que no sea nada más una foto la que represente algo, si no que comienzas a contar una historia a través de tu visión con respecto al hecho que estas tomando"".

Pero al ser su fotografía un cuadro que él mismo eligió, se ha despojado incluso de falsos clichés que afirman que la fotografía es la verdad absoluta: ""Para mí la fotografía es una interpretación de la realidad dependiendo de quién la toma; estás sacando partes de la realidad para mostrar lo que tú quieres. Los fotógrafos mostramos lo que queremos mostrar"".

Y se deshace también de las etiquetas dentro de la fotografía, en cuanto a si es artística o documental: ""Sólo hay dos tipos de foto, la buena y la mala; esa debería ser la discusión, porque cuál es el parámetro para decir si eres artista o no. Hoy por hoy, imágenes documentales están en los mejores museos y concursos del mundo. Las fotografías documentales se cotizan igual o más que una artística. Una fotografía documental buena se puede ver mucho más que una artística, porque ésta se encuentra en un museo o una galería, y una documental puede dar la vuelta en todos los medios"".

A la par de concluir la serie ""Bailarinas"", Raúl Ortega trabaja en otros tres proyectos, uno en República Dominicana, sobre la marginada situación del poblado Bellocostero, proyecto al que denomina ""Paraísos cercanos"" y el cual está trabajando con el español Juan Manuel Díaz Burgos. Otro trabajo es sobre los dioses afrocubanos y el sincretismo cubano, así como la religión. Por último, está esperando la llegada del impreso que le está editando Francisco Mata, sobre las fiestas tradicionales de los barrios de San Cristóbal de Las Casas, serie de la cual también pretende hacer una exposición.

Dentro del mismo certamen, el fotógrafo chiapaneco Jesús Hernández, quien ha desarrollado diversos proyectos individuales y colectivos dentro y fuera del estado y se desempeña como fotógrafo del periódico Cuarto Poder, obtuvo una mención honorífica, de entre 114 propuestas llegadas de todo el mundo y 37 finalistas, con su serie sobre culturas urbanas en Chiapas. Sobre él, su maestro y colega Raúl Ortega, opinó: ""Yo veo en Jesús un gran fotógrafo; tiene la edad, las ganas, la técnica y, sobre todo, la sensibilidad de hacer cosas importantes para él y para la fotografía"".

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