Para la familia de la actriz Naya Rivera, la herida sigue abierta. Su madre Yolanda Previtire compartió que la última vez que tuvo contacto con su hija fue la misma tarde en que perdió la vida, cuando ya se encontraba en el bote y pescando con su hijo Josey Dorsey en el Lago Piru, en California.

“Perdí dos de sus llamadas de FaceTime, y la llamé, tuvimos una hermosa conversación. El sol estaba besando su rostro y ella estaba hermosa. Llevaba un hermoso traje de baño blanco y se veía radiante”, contó la mamá de la actriz.

Una de las cosas que agradeció de haberse comunicado con Naya, fue que pudo hacer capturas de pantalla del sitio donde estaba su hija y su nieto, las cuales sirvieron a las autoridades para tratar de localizar el cuerpo de la actriz de Glee.

“Siento la energía de Naya constantemente, que me dice ‘mamá, sé feliz, no llores, estoy bien. Ve por Josey. Diviértete’. Y siento que eso viene de ella. Desearía que el legado de Naya fuera uno que enseñe a las personas a amar, y si algo no está bien, intentar arreglarlo o hablarlo. Y solo vivir la vida. Dios te ha dado una vida. Ama quien eres porque no tienes otra vida”, expresó Yolanda.

Esta es una lección que la hermana menor de Naya, Nickayla Rivera, asegura haber aprendido con el fallecimiento de la estrella. “Hay que tomar un día a la vez y vivirlo al máximo, amándonos al máximo, sin arrepentirse de nada, porque si pudiéramos regresar, nos hubiésemos abrazado un poco más fuerte”, expresó.

La madre de Naya también compartió que este año no ha sido nada sencillo ni para ella ni para el resto de la familia, y que el principal motor para seguir adelante es su nieto Josey, de cinco años. “A veces tenemos miedo de que la pena sea tan intensa que tememos por nosotros mismos, porque esto es difícil”, aseguró.