Pese a las protestas del Gobierno mexicano, se llevó a cabo la subasta “Pre-Columbian Art & Taino Masterworks from the Fiore Arts Collection” de la casa de subastas Christie’s, en la que se vendieron 87 lotes, de los cuales 72 son bienes prehispánicos, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Una hacha maya de la región de la costa del Pacífico fue la pieza más cara, en 692 mil euros (16 millones 309mil 399 pesos), seguida de una cabeza maya en miniatura fue vendida en 5 millones 302 mil 911 pesos y un pendiente olmeca en 3 millones 829 mil 880 pesos.

Las protestas contra subastas de piezas prehispánicas en Europa, sobre todo en Francia, ya parecen el pan de cada día en México. Cada que Christie’s o la casa de subastas Drouot publican sus catálogos de venta con varias reliquias precolombinas, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Cultura condenan de inmediato la venta de patrimonio en el extranjero. Pero ¿esta postura puede impedir que se lleven a cabo las subastas de arte mesoamericano en Francia?

La ola de indignación expresada a través de oficios enviados por la embajada no exponen un argumento válido para detener las subastas de piezas precolombinas, afirmó Henri Paul, presidente del Consejo de ventas de subastas en Francia, al diario francés Le Figaro. “Después de un tiempo, he visto una oleada de reivindicaciones por parte de los países de América del Sur, que, a través de correspondencia, exigen la suspensión de la venta de objetos precolombinos sin aportar una justificación precisa”, dijo en una entrevista publicada el pasado 6 de noviembre.

De acuerdo con Paul, lo único que propician las protestas de países como México y Guatemala es “impedir las transacciones de ventas públicas y congelar el mercado. Es ilegal y contraproducente”.

Henri Paul explicó que las subastas en Francia son un mercado regulado “abierto y transparente”, que cuenta con profesionales y expertos que se manejan bajo la deontología, una rama de la ética relacionada con los oficios. “Ellos deben verificar la identidad de los propietarios de las obras que se venden”, señaló Paul y destacó que los profesionales en el área no trabajan con traficantes y que si surgen dudas sobre la legalidad de una pieza, están capacitados para solucionar el problema, siguiendo la ley de Francia, la cual exige pruebas que demuestren el origen ilícito de una pieza.

La autoridad francesa en materias de subastas explicó al medio francés que la regulación de ventas es una garantía para los coleccionistas y que si se detuviera este mercado sólo se daría pie al mercado negro, “porque los amantes de esas obras no desaparecerán de la noche a la mañana”, aseguró.

Henri Paul explica que el Ministerio de asuntos exteriores trabaja en promover una mejor comprensión de la legislación francesa sobre ese tema y asegura que la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales es una prioridad para el Consejo de ventas de subastas en Francia, pero que esto no significa que Francia “renunciará” a ese mercado, ya que tan solo la venta de bienes arqueológicos de 2020 generó una ganancia de 8 millones de euros. “Puede haber restitución (de las piezas) si se comprueba legítimamente”, concluyó.