María Novaro, directora del Instituto Mexicano de Cinematografía, sabe que tradicionalmente las cadenas exhibidoras no dan cabida a la diversidad del cine mexicano y aunque detecta indicios de cambio, su apuesta es por la generación de espacios variados de proyección.

La pandemia, considera, hizo que la gente volteara a plataformas digitales como Filmin Latino donde se programan títulos nacionales y los festivales usaran el streaming para mostrar cintas locales. Y a través de Focine, instrumento creado el año pasado tras le extinción del Fidecine y Foprocine, se ha apoyado diversas modalidades de exhibición como los cines de barrio y cineclubes.

Sumando todo, el espectador nacional ha tenido la oportunidad de ver las películas que quizá de otra manera no sabría. “Espero sea el proceso de reconexión del cine mexicano con su propio público. A mí me tocó ver cómo Danzón (su película) tuvo 9 millones de espectadores en 1991 porque pasó en todos los cines de la República, tuve ese privilegio”, recuerda Novaro.

“Luego los cineastas perdieron eso y es lo que estamos tratando de hacer. Lo que alejó al público fue el TLC (Tratado Libre Comercio, 1993) y el diseño de una forma de exhibición que no tocaba el cine mexicano en su diversidad y fue perdiendo acceso”, agrega.

En la propuesta de nueva ley cinematográfica, donde el Imcine participó, Novaro adelanta se toca el tema de la exhibición y subraya que en la redacción se respeta al T-MEC, nuevo tratado comercial entre México, EU y Canadá. “Queda claro que nadie se está saltando al T-MEC y se garantiza el 10 % de exhibición (a cine mexicano), no cambia la cuota y se modificó la forma de poder verificarlo (porque la actual) no es muy práctica. Cumplimos lo que había que cumplir y no tienen (los exhibidores) por qué ampararse o inconformarse”, considera la funcionaria.

Apoyo de Focine

Novaro reiteró que con el Focine, cuyo presupuesto 2021 fue mayor a los 100 millones de pesos, se logró apoyar más largometrajes que con lo que se contabilizaba con los extintos Fidecine y Foprocine, que en conjunto tenían mas dinero. En 2020 ya había dicho que de las más de 200 películas producidas durante 2019, el 50 % por ciento era hecho con recursos públicos y, de esta última cifra, solo el 30 % tenía como apoyo al fondo y fideicomiso desaparecidos.

El Focine apoyó 75 largometrajes el año pasado, contra los 66 respaldados en 2019, 42 en 2018 y 41 en 2017, entre Fide y Fopro, como eran llamados por la comunidad fílmica. “Antes se guardaba el dinero en la fiduciaria para ir gastando y cuando la extinción hubo que devolver millones de pesos. Ahora no se guarda, se gasta todo”, argumenta.

Novaro abunda que paulatinamente se han ido cumpliendo los compromisos adquiridos por el Fidecine, lo cual se retrasó ante los amparos que integrantes de la comunidad interpusieron contra la desaparición del fideicomiso. Para este año se contará con un presupuesto de 110 millones de pesos para sus convocatorias.