Mi negro pasado, una alegoría sobre la libertad

Mi negro pasado, una alegoría sobre la libertad

Escribir, al igual que cocinar, es alquimia pura, asegura Laura Esquivel (Ciudad de México, 1950) a propósito de su libro Mi negro pasado, el relato con el que cierra la trilogía que inició hace casi tres décadas con Como agua para chocolate (1989) y El diario de Tita (2016).

Entre otros aspectos, es su gran alegoría acerca de la libertad de las mujeres, y ahora propone volver al pasado para recuperar lo perdido, “abrir el cofrecito, meter la cabeza, mirar aquello que nos duele tanto y que ocultamos, confrontarlo, pues sólo así se sana”.

Laura Esquivel está por concluir su periodo como diputada por Morena en el Congreso de la Unión y opina que esos “publicistas del horror”, que desde ahora están involucrados en algunas precampañas políticas, “trabajan desde los miedos, desde la separación. Por eso, día con día, hay que tratar de no engancharse, combatir la falsa imagen que tenemos de nosotros mismos como país”.

La receta contra los males de nuestros días es, reitera, la literatura, pues “escribir me ha permitido conocerme más, trabajar interiormente. Cada proceso de liberación de mis personajes también ha sido un proceso en mí de análisis y de liberación. Pero el círculo se completa cuando los relatos llegan a un lector, ahí se complementan”.

Asimismo, expresó: “Ahora les propongo ir al pasado para analizar qué sucedió, porque lo que nos está pasando como país es el resultado de varias decisiones equivocadas. El error más grande de la modernidad fue elegir el camino de la producción a cambio de destruir ecosistemas. Todo iría maravilloso si no hubiéramos perdido el contacto con un espacio donde nos podíamos relacionar con el todo, con la visión de que somos uno con la naturaleza. Hay que depurar el pasado para finalmente poder liberarnos y vivir de manera mucho más plena”.