"Cuando en 1994 perdió las elecciones a la presidencia del Partido Socialdemócrata de Islandia, Jóhanna Sigurdardóttir pronunció su emblemática frase: ""¡Mi tiempo llegará!"". Y en efecto, en marzo de 2009 no sólo fue elegida primera ministra sino también aclamada por la ciudadanía.
La historia va así: una mañana de octubre del 2008, la ciudadanía islandesa despertó repentinamente de una década de anestesia neoliberal, con su país en bancarrota, porque colapsó su moneda junto con el sistema bancario arrastrado por la crisis financiera. Por ello solicitan la dimisión del primer ministro Geir Haarde, quien presentó su renuncia junto con todo su equipo, y al mirar a su alrededor en busca de personas competentes en las cuales confiar, saltó a la fama mundial Jóhanna Sigurdardóttir.
Jóhanna Sigurdardottir fue azafata, y en 1978 se convirtió en legisladora del Parlamento Nacional. Desde 1987 ocupó el cargo de ministra de Asuntos Sociales, cargo que en 2007 se modificó a ministra de Asuntos Sociales y Seguridad Social. El 1 de febrero de 2009 se convierte en la primera mujer que asume el cargo de primera ministra de Islandia.
Aunque Islandia es un país ártico pequeño de 320 mil habitantes, ha sido original en su manera de afrontar dicha crisis: dejando quebrar la banca y persiguiendo al nutrido grupo de políticos, banqueros y especuladores que a punto estuvieron de arruinar a su país.
La fiscalía ante un tribunal especial abrió un proceso contra el entonces primer ministro que llevaba las riendas del país, el conservador Geeir H. Haarde, y parte de sus banqueros, entre ellos a Sigurdur Einarsson, presidente ejecutivo del Kaupthing, la mayor entidad financiera del país, quienes deberán presentar alegaciones en su defensa.
Que Einarsson haya estado en prisión y que se abra el proceso contra Haarde demuestra que esas maneras originales no eran una mascarada o promesas de peces gordos. Los islandeses están sufriendo la crisis como los demás, con recortes sociales, desempleo y el pago (del erario público) de los platos rotos, pero al menos podrán darse el gustazo de ver a los máximos responsables dando cuentas de sus presuntos desmanes.
Sigurdardóttir afirmó en entrevista: ""Mi gobierno está afrontando estos retos con el apoyo de la mayoría de la población, aunque también con gran debate. En dos años hemos reflotado los bancos (previamente nacionalizados), bajado los tipos de interés, reconducido la inflación desde más del 18% al 4%, reducido el déficit público, reestructurado y saneado la deuda de empresas y hogares..."".
Queda claro que Islandia ha tirado al poder político y financiero neoliberal que provocó la crisis actual, de la que poco se escucha en los medios, porque muestra al mundo que una mujer asumida como lesbiana tiene el reconocimiento de la sociedad civil informada, que ha superado los temas de homofobia y xenofobia, para reconocer el trabajo que realiza la persona y así estar en posibilidad de elegir a sus mejores gobernantes.
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