La galería Travesía Cuatro de Madrid exhibe, hasta el 28 de julio próximo, la obra de la artista, que eligió este título por tratarse de piezas en la mañana y en la noche que en seis meses le permitieron acercarse a la pintura, tras anteriores etapas dedicadas a la cerámica.
En entrevista, Muzquiz explicó que la intención de crear estas pinturas “era hacer algo escultural con ellas, que tuvieran mucho movimiento y que estuvieran en un diálogo con lo hecho en cerámica”.
“Empecé a jugar con la idea de una flor transformada en escultura, eso me divierte y es donde viene el interés por crear un elemento con la percepción de movimiento, de no ver una sola estática y aceptarla”, abundó.
Muzquiz, quien es originaria de Tijuana, Baja California, consideró que es una forma de cuestionar el convencionalismo en este tipo de arte, pero que le permite “generar una conversación sobre un tema del que generalmente no se habla, como puede ser un jarrón”.
Precisó que en su proceso creativo, en especial con la escultura, conjuga ideas de dibujo, y que para esta exposición también una base de tercera dimensión, y que la colocación de las piezas evita que sean vistas desde un único ángulo.
En esta muestra, la mayoría de las figuras fueron colocadas en bancas en las que el espectador se puede sentar a apreciarlas, acercarse y conocer a detalle cómo están hechas.












