La primera vez que el chelista estadounidense Jesús Castro-Balbi supo del compositor colombiano Ludsen Martinus fue porque su amigo, el director de orquesta Germán Gutiérrez. Tiempo después Castro-Balbi interpretó una obra de música de cámara hecha por Martinus. Le pareció, entonces, que frente a él había un excelente compositor. Y al saber su edad —nació en 1999— fue mayor la impresión.
“Conversamos y surgió la idea de que me escribiera un concierto para chelo y orquesta, el cual sería su primer concierto para chelo. En el 25 finalizó la partitura y me la envió. Luego yo platiqué con el director artístico de la Sinfónica de Minería, Carlos Miguel Prieto, quien se interesó en Martinus, en esta obra y en que yo colaborara con la orquesta”, afirma Castro-Balbi sobre el estreno mundial del “Concierto para chelo” de Martinus, que interpretará el 25 y 26 de julio con la Sinfónica de Minería.
Es una obra dinámica y virtuosa que ofrece mucha interacción entre la parte solista y la orquesta, explica Castro-Balbi: “Cada instrumento tiene su particularidad. Es un concierto con un aspecto rítmico muy interesante. También tiene un aspecto que se inspira no solo de la música de Colombia, sino que tiene un motivo que me recuerda mucho a las flautas andinas; otro que recuerda algunos ritmos afroperuanos. Es un concierto muy moderno que tiene hasta motivos que evocan las bocinas que se oyen en la calle. Creo que puede tener mucha resonancia en el público”.
El programa, que se presentará en la Sala Silvestre Revueltas del centro cultural Ollin Yoliztli, incluye la “Obertura”, de Grayna Bacewicz, y la “Sinfonía n.º 4”, de Chaikovski.












