Mitos y verdades sobre el cambio de poder a Tuxtla

"Sara Regalado * CP. A 119 años de que Tuxtla se quedó como capital política del estado de Chiapas, se han dicho muchas mentiras acerca de este acontecimiento, aseguraron cronistas chiapanecos durante la mesa redonda realizada en el marco del aniversario del suceso histórico.

Como lo dieron a conocer José Luis Castro Aguilar, cronista oficial de Tuxtla Gutiérrez; Marco Antonio Orozco Zuarth, presidente de la Asociación de Cronistas del Estado de Chiapas, y Alejandro Sánchez Flores, integrante de esa misma asociación y reciente ganador a nivel nacional por una crónica villista, en realidad, antes de 1892 hubo varios intentos de pasar los poderes a Tuxtla Gutiérrez. El primero en 1834, por una pugna entre conservadores y liberales.

Fue Joaquín Miguel Gutiérrez quien decide hacer este cambio que derivó en un levantamiento armado y que en realidad sólo duró un año, pues en 1835 regresaron los poderes a San Cristóbal de Las Casas, con la entrada de un nuevo gobernador.

Como aseguró José Luis Castro Aguilar, la razón principal por la que se dio el cambio de poderes definitivo en 1892 fue porque el entonces gobernador del estado, Emilio Rabasa, tenía diferencias con Miguel Utrilla, jefe del entonces departamento de Las Casas. Ambos eran muy cercanos al presidente de la República, Porfirio Díaz, y Rabasa decidió hablar con el mandatario nacional para exponerle las razones por las que la capital del estado debía ser Tuxtla Gutiérrez.

Y así se hizo, pero, evidentemente, esto generó muchos mitos, como que Emilio Rabasa, que siempre andaba de traje, cuando tomó protesta como gobernador iba vestido de calle, lo cual le pareció un desaire a la sociedad coleta. ""Imagínense, finales del siglo XIX, con el frío de San Cristóbal de Las Casas y con los cánones sociales de entonces, si era posible que Rabasa hubiera siquiera podido estar en pura camisa en la noche que tomó protesta; esto es sólo un chisme"", aseguró Castro Aguilar, quien también citó la frase atribuida a Rabasa, que también es un mito: ""San Cristóbal, no sé si volveré a verte; si vuelvo será para joderte"".

Otra de las mentiras que se han propagado en torno al suceso histórico y político es que, en 1970, Catalina Romero, simpatizante de Porfirio Díaz, llegó a Tuxtla Gutiérrez porque a esta misma ciudad arribaron perseguidos políticos oaxaqueños. Fue por entonces que se dio el cambio de residencia de los poderes del estado, y entonces se comenzó a decir que Romero era amante de Porfirio Díaz y que estando ella en Tuxtla, ésa debía ser la capital.

La noche del jueves, en la Casa de la Cultura ""Luis Alaminos Guerrero"" también se reflexionó acerca de las consecuencias de este cambio en el estado de Chiapas, pues aunque en Tuxtla Gutiérrez comenzó un crecimiento y desarrollo acelerado y constante, estos cambios fueron en detrimento de la región de Los Altos, en donde comenzó la migración hacia otras partes del estado y a la Ciudad de México, la disminución de inversión y el descuido en los servicios sociales como la educación y la salud.

José María López Sánchez, también cronista y ex presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, intervino para recordar que el último intento serio para que la capital de Chiapas fuera nuevamente San Cristóbal de Las Casas fue en 1940, cuando Lázaro Cárdenas visitó Chiapas -que fue, por cierto, la primera ocasión en que un presidente de la República visitaba el estado-. Ahí un grupo de sancristobalenses le dieron razones por las cuales se tenía que realizar ese cambio, y Cárdenas estuvo tan convencido de ello que sugirió al entonces gobernador, Efraín A. Gutiérrez, que así lo hiciera.

Sin embargo, el funcionario estatal, que ya estaba en su último año de gobierno, encargó a Pascasio Gamboa y otros allegados que ellos redactaran otro documento con las razones por las cuales Tuxtla no debía dejar de ser la capital, por lo que ya no se dio este cambio.

En una revisión de la historia de Tuxtla, que fue fundada en 1560, los cronistas lamentaron que con el tiempo se hallan desecho tantas construcciones emblemáticas que seguramente hubieran otorgado a la ciudad zoque mayor identidad, e invitaron a mantener las tradiciones de esta tierra en constante cambio.

"