MODA

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Steve Jobs es el hombre que definió cómo consumimos la tecnología hoy y lo hizo enfundado en un par de jeans, un cuello de tortuga y “sneakers” New Balance. El CEO de la empresa de innovación en computación solía pensar que las personas realmente juzgaban un libro por su portada y, a diferencia de otros directores de empresa, su visión en cuanto a su vestimenta era tan sencilla como un “casual friday”.

“La simplicidad es la última sofisticación”; con ese mantra, Jobs convirtió en objetos del deseo cada uno de los productos bajo su firma Apple y con esa visión llevaba su vida tan inusual y sencilla entre comida vegana, jeans y caminatas descalzo.

En busca siempre de soluciones elegantes, encontró en su look la mejor forma de reflejar su filosofía de “menos”. Durante más de 10 años, Steve mostró confianza, estilo y magnetismo con su uniforme 100 % americano, honesto y puro.

Existen varias teorías de por qué grandes personalidades se adaptan a un uniforme. La confianza es una de ellas. La finalidad de la moda es sentirse uno mismo, reflejar la individualidad y, si has encontrado el estilo, ¿por qué no replicarlo una y otra vez?

Otro gran motivo para usar un uniforme “fashion” es crear un look que te distinga y hable de ti por sí solo. Tratar de evitar el efecto “bloguero”: un día lucen como musas de un filme de los 50 y al siguiente son las “groupies” de Gun’s’n Roses.

Pero no solo Jobs estaba detrás de esta filosofía de uniforme para el día a día. Albert Einstein usaba diferentes versiones de un traje gris que complementaba, eso sí, con zapatos extravagantes, como la versión peluda que inspiraría la tendencia “fur” de hoy. O Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, quien ha afirmado tener más de 20 playeras grises que usa a diario.

Hay algo revolucionario y transgresor en esta filosofía de sencillez y modernismo, además de liberador. Dejar atrás la problemática de “no tengo qué ponerme hoy” reduce las decisiones a soluciones más inteligentes, dando poder al “smart shopping” pensando solo en básicos que puedan combinarse una y otra vez.

Pero no todo tiene que ser uniforme. La parte divertida de la moda son las piezas clave que se convierten en “statement” de la temporada. Así, el uniforme toma un nuevo nivel de actitud inesperada y extravagancia única. Pensamos en joyería de Paula Mendoza, los “slingbacks” de Chanel o la bolsa logomanía de Louis Vuitton.