MODA

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La moda vuelve a mirar con nostalgia al pasado para demostrar que no solo debemos tener mucho cuidado a la hora de tirar cualquier prenda, sino que la cocina se erige cada vez más como un trampolín de tendencias. Tras el boom por la versión de lujo de la bolsa modelo Frakta de Ikea de Balenciaga, el último bolso que marca tendencias es la mítica bolsa de hacer la compra que nuestras madres o abuelas tienen en casa.

Se trata de un bolso de rejilla que se convierte en el aliado perfecto para ir a la playa o para ir a tomar algo. ¿El truco para que tu barra de labios no termine por los suelos? Elegir un neceser vistoso y llevarlo dentro. Porque, recuerda, los fishnet bags no guardan secretos, por lo que has de preparar su interior como si te dispusieras a fotografiarlo para Pinterest.

Aunque firmas como Maison Margiela o Michael Kors ya cuentan con sus versiones luxury —Céline presentó las suyas en la colección otoño-invierno 2015—, lo cierto es que por poco dinero ya puedes conseguir la tuya en Amazon. Eso, claro está, si no tienes ya una a tu alcance. Porque es más que posible que tus antecesoras tengan en su haber el bolso de moda, ese en el que las naranjas y las barras de pan dejan paso ahora a smartphones y carteras de marca.

Las diseñadoras Clarice Chin y Georgia Tribuiani crearon las bolsas And So it Goes —cuyos modelos artesanales están hechos nudo a nudo con cuerda de algodón natural y asas de cuero— como protesta ante las bolsas de plástico y papel. Ahora, sus diseños aparecen en las revistas de moda más importantes del planeta y han creado una tendencia que inunda el Instagram de fashionistas y editoras de moda.

La clave para llevar este bolso fuera del supermercado es combinarlo con looks refinados. En la oficina funciona con vaqueros boyfriend, tacones guante, camisa blanca y lipstick rojo. Para ir de compras, nada como llevarlo con un vestido de corte “envasé” de estética fifties.