Mónica Mayer cuestiona el arte desde el arte

Sorprendida, entusiasmada por el interés de las nuevas generaciones en al arte feminista, la artista Mónica Mayer habla de la participación que tendrá en el IV Congreso Internacional de Artes Visuales Disidencias. “Hay una generación joven, muy joven y jovencísima muy interesada en escuchar del tema, de las experiencias que hemos tenido, y que están desarrollando una gran cantidad de proyectos de arte feminista”, dice.

En su conferencia magistral “Cuestionando el arte desde el arte feminista: un relato personal”, la fundadora del proyecto Pinto mi Raya ahondará sobre su preocupación y ocupación del tema del arte feminista a lo largo de su trayectoria, y cómo sus experiencias la han llevado a cuestionar el arte, desde el propio arte feminista. “Veremos esta idea de la colaboración y el trabajo conjunto y cómo se abordan desde una cuestión feminista con las varias formas de relación que hay con el público; así como la importancia de la documentación”, adelanta Mayer, quien en pandemia ha dictado hasta cuatro conferencias por semana.

De esos encuentros, asegura, “me sorprende encontrarme con este público tan joven muy interesado. En los 90 hubo una generación que creyó que ya habíamos hecho todo y que sus mamás ya habían peleado por el feminismo y que todo estaba logrado y no... hemos avanzado, pero falta muchísimo por cambiar; de nada sirve que nosotras hayamos hecho lo que hicimos si no hay otras generaciones que sigan cuestionando y planteando nuevas problemáticas e ideas en torno al arte y al arte feminista”.

El arte, incluso desde dentro del propio feminismo, a lo largo de la historia, más que cuestionado ha sido ignorado a pesar de los diversos planteamientos, argumentos y desarrollos. Por ello, la artista llama a las mujeres a “creérsela”, a luchar por visibilizar su trabajo. “Ha habido tradicionalmente una manera de invisibilizar el trabajo de las mujeres, como sociedad solo nos enfocamos a un grupo muy chiquito y su producción, y eso es un desperdicio, se desperdicia la creatividad de las mujeres”, refiere.

Para hacer frente a esta situación, Mayer sugiere hablar del tema, ponerlo en la mesa, exigir espacios y condiciones de igualdad al gobierno, a las instituciones y a la sociedad: “Veo un problema educativo, nos cuesta trabajo exigir, cuesta creérnosla, entender que muchas veces hay un sistema que impide que se vea nuestro trabajo y entonces creemos que no es bueno”.