La muestra “Diego Rivera: revisiones de Norteamérica” representa la primera ocasión en la que se cuenta todo el desarrollo del artista mexicano en Estados Unidos, señaló el curador Juan Coronel Rivera.
La exposición, que reúne 193 piezas, muchas de ellas exhibidas por primera vez en el país, se inscribe en la conmemoración de Rivera por su 130 aniversario de nacimiento.
Se presentan tres piezas precolombinas que son de su colección particular; además, se muestran nueve obras que provienen del museo de Arte Moderno de San Francisco; “esto es fantástico, porque es la primera vez que se exhiben en México, porque es muy difícil que los museos estadunidenses presten obra en papel, por lo delicado” del material.
“También se presentan por primera vez unos 40 bocetos, entre ellos una serie muy importante perteneciente a los murales de Detroit; jamás habían sido exhibidos y sólo dos se reproducen en el libro Diego Rivera: obra mural completa”, apuntó.
Esta exposición, que concluirá el 30 de octubre, se ocupa de los periodos en los que Rivera estuvo en Estados Unidos, primero entre 1930 y 1933 y después en 1940, en San Francisco, Detroit, Nueva York, y como invitado a la Golden Gate International Exposition.
Además de presentar el aspecto de construcción de su obra, como las fotografías que utilizó “y que muchas veces el resultado final es la copia literal de la fotografía”, también hay una sala con obra de artistas que se vieron influenciados por el trabajo de Rivera, como Paul O’Higgins, quien cambió su nombre a Pablo, a su llegada a México; Arnold Blanch, Lucile Blanc, Moses Soyer, Ione Robinson, Louis Nevelson e Isamu Noguchi, Josep John Jones Joe Jones y Emmy Lou Packard.
Se exhiben también los catálogos que hizo el museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, con los cuales se cuenta no sólo la historia de la plástica, “sino política. Es cómo se introduce a Diego al arte moderno y cómo después se le expurga durante la etapa del macartismo en los años 50 del siglo pasado. Es interesante porque están todos los catálogos editados por el MoMA y a través de éstos se ve cómo a finales de los años 40 Rivera desaparece de todos los catálogos hechos por ese museo. Nos hace ver cómo la política también ejerce una influencia enorme sobre lo que los museos presentan, es parte también de lo que se va a contar y se cuenta en esta exposición”.
A Diego Rivera lo sacaron porque era de izquierda, “y uno de los objetivos del arte es impugnar la sociedad; si deja de retratar y cuestionar la sociedad y la política, entonces pierde y se convierte en un bien de cambio”, añadió Coronel Rivera.












