Motivos del deseo sexual en aumento

Motivos del deseo sexual en aumento

El deseo sexual suele percibirse como algo que, cuando sube o baja, representa un problema. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. La libido no es una cifra fija ni un estado permanente. No responde a una sola causa ni sigue una línea recta. Cambia con la edad, las hormonas, el estado emocional, la salud física y el contexto de vida.

Tener un aumento del deseo no es algo negativo ni anormal; al contrario, suele ser una señal de bienestar físico o emocional. Lo importante no es cuánto deseo se tiene, sino cómo se vive. Escuchar al cuerpo, entender sus cambios y evitar comparaciones innecesarias es clave para disfrutar de una sexualidad más sana, libre y consciente.

Al igual que es imposible definir la cantidad de veces que debes de tener relaciones, tampoco existe un nivel normal de deseo sexual. Lo que para una persona puede ser mucho, para otra puede ser poco. Aun así, la sociedad suele juzgar estos cambios con dureza: a las mujeres con libido alta se les etiqueta con facilidad, mientras que a los hombres se les atribuye un supuesto descontrol sexual, incluso cuando no hay ningún problema clínico detrás.

Lo ideal, en una relación, es que ambas personas tengan niveles de deseo similares o, al menos, que puedan comunicarse con libertad cuando existen diferencias. Cuando estas diferencias generan incomodidad o conflicto, la orientación de un terapeuta sexual puede ser una herramienta valiosa para recuperar el equilibrio. Dicho esto, hay momentos en los que el deseo simplemente aumenta de forma natural. Estas son algunas de las razones más comunes.

Dormir mejor y cuidar el bienestar general

El descanso es un factor que suele pasarse por alto. Dormir poco o mal afecta la producción hormonal, eleva el estrés y reduce la energía, lo que inevitablemente impacta en la libido.

Dormir entre siete y ocho horas por noche favorece la producción de testosterona, mejora el estado de ánimo y aumenta la disposición al contacto íntimo.

Atravesar la pubertad o envejecer

La edad también influye en el deseo sexual, aunque no siempre de la forma que se cree. Durante la adolescencia, el aumento abrupto de testosterona explica por qué el interés sexual se intensifica notablemente. Sin embargo, esto no significa que el deseo desaparezca con los años.

De hecho, diversos estudios muestran que muchas personas adultas, especialmente entre los 30 y 40 años, reportan una vida sexual más activa y satisfactoria que en su juventud. Un estudio de 2010 reveló que personas de entre 27 y 45 años pensaban más en sexo, tenían fantasías más frecuentes y una mayor conexión con su deseo que quienes estaban entre los 18 y 26.

Con el paso del tiempo, el deseo puede transformarse, pero no necesariamente disminuir. La experiencia, la confianza y el autoconocimiento suelen jugar a favor.

Hacer más ejercicio

El aumento de la actividad física es otro factor clave.

El ejercicio mejora la circulación, eleva los niveles de energía y favorece la producción de endorfinas, lo que impacta directamente en el deseo sexual.

Un estudio de 2018 encontró una relación positiva entre una mejor condición física y un mayor interés sexual. Además, el ejercicio ayuda a fortalecer la autoestima y la conexión con el propio cuerpo.

Los niveles hormonales están cambiando

Las hormonas juegan un papel fundamental en el deseo sexual. En los hombres, la testosterona es el principal motor de la libido, mientras que en las mujeres lo son el estrógeno y la progesterona. Estos niveles no se mantienen estables: fluctúan a lo largo del día, del mes y de distintas etapas de la vida.

En los hombres jóvenes, por ejemplo, los niveles elevados de testosterona suelen asociarse con un mayor interés sexual. En las mujeres, el aumento de estrógeno antes y durante la ovulación puede provocar un incremento notable del deseo. También es común que algunas mujeres experimenten un aumento de la libido durante la menopausia o tras iniciar tratamientos hormonales.

Estos cambios no son aleatorios: responden a procesos biológicos normales que influyen tanto en el cuerpo como en el estado de ánimo, la energía y la percepción del placer.

Estás menos estresado

El estrés es uno de los principales enemigos del deseo sexual. Cuando el cuerpo está sometido a presión constante, aumenta la producción de cortisol, una hormona que interfiere directamente con la excitación y el interés sexual. Un estudio realizado en 2008 observó que mujeres con niveles más bajos de cortisol experimentaban un mayor deseo sexual después de estímulos eróticos. Esto confirma algo que muchos ya intuyen: cuando la mente está tranquila, el cuerpo responde mejor.

Cambios en la medicación

Algunos medicamentos pueden influir de forma directa en el deseo sexual. Los antidepresivos, los fármacos para la presión arterial o ciertos tratamientos hormonales suelen disminuir la libido. Por el contrario, suspenderlos o reducir su dosis (siempre bajo supervisión médica) puede provocar un aumento repentino del deseo.