"Sara Regalado * CP. Una técnica que comenzó en Francia en la segunda mitad del siglo XX y que llegó a América en la década de los 80, retomada por el canadiense Circo del Sol, fue traída a Chiapas por primera vez hace unos días para ser enseñada a bailarines de la entidad: la danza aérea.
Giovanni Pérez, director del grupo ""Cuarto Menguante. Danza Aérea y Contemporánea"", acompañado de la bailarina e integrante de este grupo Laura Pérez, ambos originarios del Distrito Federal, dieron las bases a más de una decena de alumnos chiapanecos de la danza aérea.
""En la danza aérea no hay limitantes, por lo menos conmigo; de repente hay quienes dicen que sólo los acróbatas o bailarines pueden aprender, pero, para mí, cualquier persona que tenga ganas lo va a hacer"", dice convencido Giovanni, quien desde hace varios años imparte clases de esta disciplina en el centro cultural Faro de Tláhuac, conde hoy cuenta con más de cien alumnos.
Giovanni Pérez dio una entrevista a Cuarto Poder para ofrecer un panorama sobre las bondades, características y riesgos de esta danza. ""Nosotros no hacemos circo"", dice, ""tampoco es completamente danza; hacemos una fusión que se transforma en danza aérea, le ponemos movimiento a una idea, le ponemos sensación y lo bailamos allá arriba"".
En la danza aérea se hace uso de telas, trapecios y cuerdas giratorias como una extensión del propio cuerpo, lo que les permite desplazar el plano de expresión a dos niveles, el aéreo y el terrestre.
Hay bailarines que cuestionan si realmente vale la pena arriesgar la integridad para bailar en el aire, pudiendo bailar sobre el piso. Al respecto, Giovanni tiene una perspectiva muy clara: ""La danza aérea es muy riesgosa, pero, como bailarín, incluso estando en el piso te puede ocurrir algo que ya no te permita ponerte de pie nunca más. Lo importante es sentirte seguro de tu cuerpo y de tu material. No sólo trabajamos con telas, cuerdas y trapecios, eso es lo único que sobresale, pero utilizamos también mosquetones de alpinismo, cintas tubulares y arneses, mecanismo que se cuelga sobre una estructura fija o sobre un cable de acero previamente supervisado"".
Aparte de la seguridad que se debe tener con el material que se utiliza, el bailarín debe estar completamente seguro de lo que se va a realizar en el aire. ""Aquí no se puede improvisar. En el piso, si se te olvidó algo, puedes ver cómo lo sacas, pero en la danza aérea se tiene que llevar la pieza paso por paso, porque si estás en tu presentación y algo se te olvida, ya te enredaste, te caíste o te atoraste. Si llegas a improvisar es porque conoces perfectamente el elemento y no tienes duda de lo que va a ocurrir si haces tal o cual movimiento. Hay que tener miedo, pero para que ese miedo se convierta en respeto, hay que sentirse seguro de que todo está bien"", agrega.
Aunque en este taller impartido sólo se dieron los elementos para subirse y hacer algunas figuras, quienes tuvieron la oportunidad de ser parte del mismo tendrán la responsabilidad de seguirse preparando y de buscar espacios donde puedan continuar aprendiendo, pues esta técnica, además de ser artística y espectacular, genera fuentes de trabajo, pues a los bailarines aéreos se les contrata para performance, presentaciones de eventos, conciertos, entre otros.
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