“La obra musical busca reunir a la familia entre sí, acercar a los niños a la ópera de una forma divertida para evitar que desaparezca, sin olvidar el tributo a este gran compositor”, dijo Óscar Tapia, director de El empresario teatral de Mozart, quien agregó que con esta puesta en escena busca llegar a nuevos públicos.
El director dice que es una obra que busca eliminar el miedo de ir al teatro de las personas que lo ven como una cultura elegante y cara, además de sacarlas de la zona de confort porque este tipo de música, de acuerdo con él, ayuda a la generación de ideas y muestra otro lado de la cultura con toques de comedia, sin dejar a un lado el reconocimiento de las piezas del compositor austriaco, Johann Amadeus Mozart.
“Jugamos con los clichés de este mundo musical, creamos un espectáculo accesible para todo público buscando contagiarlo con identificación para que el público se entusiasme y aprecie el valor musical de Mozart”, explica Tapia.
María Anaya, quien interpreta al personaje Madame Corazón, considera que los padres tienen una responsabilidad sobre acercar a los niños a este tipo de obras musicales. “Tenemos varios papeles como padres, les puedo dar un poco de mis gustos, ya sea rock o reguetón, pero también las opciones de arte que me presentan en otros lugares, no es necesario escuchar música clásica para sentirse culto, solo conocer, decidir sobre su propio criterio”, declara Anaya.
Abdel Sabag, músico que acompaña la obra con las piezas del compositor Mozart, dice que una de las responsabilidades de la sociedad es fomentar la curiosidad y un juicio propio sobre el teatro. La obra narra la historia de Don Escrúpulos, un director de teatro que atraviesa un problema económico, se quiere retirar del arte y de los escenarios pero organiza una cita con El Banquero, quien impone sus propias duras reglas.
El empresario teatral de Mozart cuenta los problemas a los que se enfrenta el hecho de hacer, divulgar y financiar puestas en escena desde el siglo XVIII, pero estos retos no son ajenos a la actualidad porque el primero de ellos es buscar quien sostenga los gastos económicos de la obra y, de acuerdo con Tapia, ese también fue el conflicto número uno a la que él se enfrentó.











