Mikis Theodorakis, el querido compositor griego cuya conmovedora música y su activismo político le valieron reconocimientos en el extranjero e inspiraron a millones en su país, falleció el jueves. Tenía 96 años.
Su muerte, en su casa del centro de Atenas, fue dada a conocer por la televisora estatal y se produjo después de múltiples hospitalizaciones en los últimos años, en su mayoría por problemas cardiacos. La prolífica carrera de Theodorakis, que comenzó a los 17 años, resultó en una amplia variedad de trabajos, desde sombrías sinfonías a temas populares para televisión y bandas sonoras de películas como Serpico y Zorba, el griego.
Pero este imponente hombre, con sus característicos overoles de trabajo, su voz ronca y su cabello ondulado, es recordado también por los griegos gracias a su firme oposición a los regímenes de la posguerra que le valieron ser perseguido y que su música fuera prohibida.












