Uno de los últimos íconos del muralismo mexicano, Melchor Peredo García, murió dejando un gran legado cultural. Y la comunidad artística y la ciudadanía en general lo despiden al lado de su féretro, custodiado por una fotografía y un autorretrato.
A los 99 años, el artista falleció en Xalapa, Veracruz, una urbe que adoptó como hogar hace más de tres décadas y que lo ve partir al lado de sus pinceles y pinturas usadas colocadas en el ataúd.
Era habitual verlo caminar con tranquilidad por las calles húmedas xalapeñas. Su pareja de vida, Lourdes Hernández Quiñones fue quien, entrada la madrugada soltó el triste deceso: “Melchor Peredo, mi compañero de vida, acaba de fallecer”, dijo en redes sociales. “Muralista, antes que pintor, artista de mirada creativa. Hoy vuela alto, ya en un cielo infinito de luz y color”.
La comunidad cultural manifestó su pesar por la muerte del pintor que creó inspirado en los grandes muralistas.
Trayectoria
Su obra prolija: al menos 25 murales, entre ellos seis en la Universidad de París XII, Francia; en el Centro de estudiantes Hendrix, Clemson University Clemson, Carolina del Sur; y cuatro paneles en Harton Theatre, Southern Arkansas University, Magnolia, en EU.
Por supuesto, un fresco al acrílico llamado Resistencia heroica, que tardó tres años en concluir en el antiguo Palacio de Justicia de Veracruz. Se cuentan también seis murales portátiles, donde plasmó el «fenómeno histórico y sociológico” que representó el arribo de los españoles a América.
“El legado de Melchor Peredo, en apariencia, podría parecer solamente un legado artístico y no es así: la enorme aportación de Melchor Peredo a la sociedad mexicana fue, por supuesto, su obra artística, pero por otro lado la formación, el redescubrimiento de la historia”, dijo el promotor cultural y escritor Rodolfo Mendoza.












