Los Ángeles * SUN. La muerte de Marilyn Monroe fue un suicidio involuntario.
Enganarla para consumir grandes dosis de barbitúricos con la promesa de que sería rescatada a tiempo fue lo que usaron personas allegadas a la familia Kennedy para terminar con el romance que sostenían ella y Robert Kennedy.
En un documento desclasificado por el FBI, Monroe y Kennedy pelearon días antes de su muerte, pues Marilyn supo que Robert no se divorciaría.
El actor Peter Lawford sabía que Marilyn, con antecedentes suicidas, estaría dispuesta a fingir uno con tal de ser comprendida. Lawford acordó con el siquiatra Ralph Greenson que le recetara una dosis inusual de medicamento, mientras que Eunice Murray dejó las 60 pastillas sobre la mesa de noche de Marilyn.
Kennedy llamó a Lawford para saber si Monroe ya estaba muerta, lo que comprobaron cuando Murray encontró el cuerpo sin vida de Marilyn.











