Estos jueves, viernes y sábado, en el Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa se realizó el Festival Internacional de Teatro, con la participación de grupos de Chile, Francia y Chiapas, presentando las puestas en escena La niña de Canterville, Balajú, El Triciclo, El principito y Bashir Lazhar.
La directora del Teatro de la Ciudad, Lleryz Díaz Cruz, destacó que esta muestra es parte de un programa que maneja la Secretaría de Cultura cuyo costo es de 400 mil pesos de recurso federal, que incluye el traslado, hospedaje, pagos y otras coberturas de los grupos participantes.
“Esta vez tocó al Teatro de la Ciudad estar liderando un tema que tiene que ver con el teatro, y así como hicimos la muestra estatal, este es un segundo programa que estamos realizando a través del Coneculta para que podamos seguir mostrando al público obras de calidad”, dijo la directora.
“No quisimos dejar fuera a grupos locales porque la idea es que haya una diversificación y que los grupos del estado se puedan posicionar. Es bueno que la gente haga comparaciones con muestras internacionales, nacionales y estales como esta”, apuntó Díaz cruz.
“Para el siguiente año vamos a hacer una programación para que podamos abarcar a otros municipios de estado de Chiapas. Esta ocasión no se pudo lograr que tuviéramos funciones en otro lado, pues el recurso es un poco limitado”, agregó.
La Mona Ilustre
Con un teatro casi lleno dio inicio la muestra, con el grupo La Mona Ilustre, que presentó la puesta en escena La niña de Canterville, inspirada en la obra del escritor Óscar Wilde. Uno de los puntos más llamativos de este montaje es la amplia explotación de la escenografía, los efectos tipo cine y la utilización de recursos artísticos para contar la historia.
Paula Barraza, Diego Hinojosa e Isidora Roberson, protagonistas de la obra e integrantes del grupo La Mona Ilustre, hablaron de su propuesta. “Se trabajó sobre El fantasma de Canterville, pero se puso énfasis en la relación de amistad del fantasma con la niña. En general, en nuestras obras se trata de hablar de temas muy sencillos, no tratamos de abordar grandes discursos. Claro, todas hablan de las relaciones humanas; nos pareció interesante y es el enfoque que le dimos en nuestra dramaturgia”, señaló Paula Barraza.
Acerca de por qué decidieron montar esta obra, Diego Hinojosa dijo: “Se le podría dar vuelta a la pregunta y decir muchas cosas, pero en verdad esto partió de una idea, cuando se estaba leyendo la historia, y llegó la obra y nos gustó. No hay una necesidad de contar esa historia, simplemente nos gustó la idea de que un fantasma y una niña se encontraran con la muerte y fue lo que se nos hizo interesante”.
Acerca de las representaciones que han realizado de esta obra, el grupo, un poco confuso, respondió que llevan cerca de 70 funciones desde que iniciaron en octubre del año pasado. “Hemos estado con esta obra en Santiago de Chile, en la Católica y luego, terminando la temporada, nos fuimos a Noruega. Dimos otras funciones en Ovalle, Chile, y giramos por nuestro país, pero como compañía, con otras obras, hemos estado en España, Taiwán, Brasil, Francia y México. Llevamos nueve años y tenemos cinco montajes”, coincidieron los actores.
“De hecho, La niña de Canterville es la última que hemos creado; es la que menos se ha movido, a diferencia de la obra Los peces no vuelan, que lleva como 200 funciones y es con la que más hemos viajado”, refirió Isidora.
“Nosotros, así como trabajamos con obras sencillas, trabajamos con una imagen narradora muy solidaria con el espectáculo, entonces nos damos cuenta de que uno puede contar una historia simple de forma muy entendida y muy bonita y atractiva, y como no trabajamos con una línea firme, lo que hacemos es tratar de contar con todos los elementos”, señaló Paula.
“Nos gusta mucho el cine, tratamos de buscarle las transposiciones para poder generar otras tomas como cenitales y otro tipos de tomas de cámara, y está demostrado que todo se puede hacer y eso te ayuda a contar mejor lo que quieres”, expresó Diego.












