Mujeres están dejando las apps de citas

Mujeres están dejando las apps de citas

Llevamos una década en la que deslizar a la derecha o la izquierda sobre perfiles para hacer match era sinónimo de ligar en internet. Pero ese modelo empieza a desvanecerse y muestra signos evidentes de agotamiento: cada vez más usuarios abandonan las aplicaciones de citas, ya sea por la fatiga, el ghosting o el desgaste de esa industrialización del ligue. 

Eso sí, estas conexiones, lejos de desaparecer, empiezan a aparecer y a buscarse en otros lugares. Letterboxd, Discord o Strava se están convirtiendo en espacios inesperados donde surgen relaciones, especialmente entre la generación Z y muchas mujeres cansadas de la ya conocida dinámica de las apps de citas.

Tanto es así, que las propias aplicaciones de citas se replantean su funcionamiento. Quizá el ejemplo más clamoroso es Bumble. En mayo de este año, su CEO, Whitney Wolfe Herd, anunció que se eliminará el histórico swipe de la aplicación, precisamente en un momento delicado para la compañía. Durante el primer trimestre del año, Bumble perdió alrededor del 21 % de sus usuarios de pago, pasando de aproximadamente 4 millones a 3.2, mientras su ingresos se resentían. 

Esto no es exclusivo de una determinada aplicación, todo el sector busca de manera continua nuevas fórmulas para unos usuarios que sienten tedio con solo ver el icono de la aplicación en su móvil. 

Esta fatiga tiene nombre. Según Forbes Health el 78 % de los usuarios afirma sentirse agotado emocional, mental o físicamente por estas plataformas y entre la generación Z comparten ese mismo sentimiento el 79 % ,a la vez, las mujeres afirman experimentar ese desgaste en mayor medida que los hombres. Parece evidente que la sensación de enfrentarse a un catálogo infinito de perfiles ha perdido su atractivo. 

Medidas

La respuesta de Bumble intenta, precisamente, alejarse de este modelo y para ello Wolfe con una versión 2.0 quiere  “algo revolucionario para el sector”, aunque a día de hoy no ha especificado de qué trata exactamente esa revolución. Eso sí, todos los caminos llevan a la IA y al igual que Tinder o Grindr, Bumble apuesta por la inteligencia artificial con su nuevo asistente, Bee. 

Este sistema entrevistará a los usuarios y funcionará como su Celestina particular, sugiriendo perfiles compatibles sin necesidad de navegar entre cientos de personas. También introducirán los perfiles por capítulos, acercándose al ya famoso formato de historias de redes sociales y dejando atrás la clásica colección de fotografías estáticas. 

Incluso, esta reformulación pasa por eliminar la seña de identidad de Bumble. Si hasta ahora las mujeres tenían que romper el hielo e iniciar la conversación tras hacer un match, la compañía asegura que “no obligaremos a un género frente a otro a dar el primer paso” aunque, “la esencia” de lo que significaba esa función seguirá vigente. ¿Cómo lo harán? También es una incógnita.

Ya no se mercantiliza

Quizás, lo más relevante para este artículo son dos cosas adicionales: que el 45 % de la generación X y el 47 % de la generación Z prefieren este método a las apps tradicionales de ligue, así como que no es algo absolutamente analógico. Storygraph o Fable sirven para conocer otros fans de la lectura, mientras otra plataforma como Silent Book está pensada para hacer quedadas con desconocidos con los que compartes esta pasión. Si hasta Strava es un auténtico nido de romance, y es que el sudar une mucho más que una bio creativa que estuviste perfilando toda la noche.

Es tanto el hastío que produce descargarse una app de citas que incluso LinkedIn es una buena herramienta para conectar, no solo laboralmente. Con el auge del teletrabajo esta red social ha recuperado ese espíritu que antes podía tener la oficina, donde esa “pausa para el café” creaba conexiones que podían convertirse en algo más. 

Dentro de estas comunidades descubrimos que la dictadura del algoritmo desaparece; ya hay un tema de conversación, intereses compartidos y el riesgo de ghosting se reduce en grandes cantidades. Para una generación Z en la que el 64 % prefiere gastar su dinero en equipamiento deportivo antes que en una cita y que, pese a creer más en el amor verdadero que cualquier otra, solo el 55 % se siente realmente preparado para encontrarlo, tiene todo el sentido el confort de este tipo de espacios.

Los jóvenes querían vínculos y no sabían cómo encontrarlos. Así que, un entorno donde las pretensiones ni presiones existen ha llenado ese vacío. Amar en un mundo tan expuesto es una tarea de riesgo; esas conversaciones interminables, el tira y afloja, los hard y soft launch, la incertidumbre del “qué somos” o el eterno ¿espero diez minutos para contestar? han desgastado por completo a toda una generación, especialmente a muchas mujeres heterosexuales. Puede que comentar la última peli de Linklater o compartir el tiempo de tu carrera matutina resulte un punto de partida más idóneo en nuestro tiempo que abrir Bumble.