Murales para ilustrar el lugar que habitamos

Murales para ilustrar el lugar que habitamos

“Los murales son una memoria plasmada, una serie de herramientas que se relacionan con otras porque un mural es el soporte para convivir con la comunidad, y a su vez representa imágenes que reflejan la identidad y tradición del barrio”, detalla Daniel Castillo, artista visual.

Desde hace tres años trabaja en el proyecto “El lugar que habitamos”, que consiste en la creación de murales colaborativos en el barrio San Roque de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Todo comenzó a partir de una iniciativa para la cual Daniel les propuso a los vecinos generar una serie de pinturas que retrataran la vivencia a través de la identidad y la tradición de San Roque.

No es la primera vez que él trabaja con este sector; de hecho, uno de los primeros acercamientos que tuvo fue cuando impartió talleres en el barrio y esto provocó que ahí aterrizara el proyecto de los murales.

A partir de la creación de dos piezas, tanto el artista visual como los colonos notaron que esto podría ser la pauta para darle continuidad a una idea; por ello inscribieron el citado proyecto en el Programa de Acciones Culturales Multilingües y Comunitarias (PACMyC), de donde actualmente reciben los apoyos para continuar su labor.

Desde el mes de enero de 2020, el proyecto “El lugar que habitamos” recibe este apoyo que brinda la Secretaría de Cultura y con él pretenden crear otras cuatro pinturas colaborativas en San Roque.

El entrevista, Daniel indica que con anterioridad ellos habían realizado una serie de actividades con los colonos de San Roque, entre las cuales lograron crear un par de murales y una intervención. Precisa que hasta la fecha (abril del 2020) han intervenido de manera general cinco muros.

“La idea del proyecto surge a partir de generar experiencias colectivas con los chicos y grandes de San Roque. Uno como artista funge como el medio o soporte para que a partir de ellos mismos, la comunidad o el barrio, puedan generar un discurso que quieran representar en la pieza”, destacó.

El también tallerista comparte que la disposición de los vecinos para involucrarse en las intervenciones es estupenda. “Desde que se realizaron los primeros trabajos, los propios colonos dotaron de herramientas y materiales para trabajar en las obras, ya que en ese tiempo no habían tantos recursos. Los vecinos llegaban y decían ‘yo pongo 50 pesos’, otros decían ‘pues yo pongo otros 20’, mientras que otros donaban litros de pintura”, relata Daniel Castillo.

Asimismo, señala que los capitalinos de ese lugar siempre están al pendiente de lo que él necesita, y eso se debe a que ellos ya están organizados; de hecho, tienen un grupo que se llama Vecinos Unidos de San Roque.

Lo que Daniel Castillo busca con este proyecto es generar una convivencia colectiva a partir de la realización de estas pinturas, y aunque por el momento la actividad está detenida, espera que después de la etapa de cuarentena continúen trabajando.