Alojado en un edificio del siglo XVI, el Museo Nacional de las Culturas del Mundo nos adentra en un viaje por distintas latitudes y épocas para conocer la historia de las deidades egipcias, dioses griegos, guerreros de terracota chinos y samuráis japoneses.
El museo muestra la diversidad cultural, historia y tradiciones de países como Egipto, China, Japón y Corea, a través de 14 mil piezas originales y réplicas, arqueológicas, históricas y etnográficas, algunas donadas por naciones amigas de México, como esculturas, textiles, armaduras, kimonos, máscaras, fotografías y figuras de vidrio, cerámica y porcelana.
El recorrido inicia en la sala Mediterráneo, que integra a griegos, fenicios y romanos, y expone una serie de réplicas de esculturas griegas de hombres desnudos y atletas que muestran la idealización del cuerpo a través de su fortaleza y belleza. También se exponen esculturas de diosas y dioses que formaban parte de la religión politeísta de los griegos.
Figurillas, mosaicos, estelas, vasijas y esculturas explican la historia y el desarrollo de los persas, babilonios y sumerios se muestran en la sala Mesopotamia, zona geográfica, cultural e histórica establecida en los actuales territorios de Irán e Irak. En la sala titulada Levante se exhibe una serie de botellas elaboradas de vidrio soplado, modelado y moldeado, relacionadas con los pueblos de la antigüedad asentados en la costa mediterránea de Asia y que corresponde a los territorios actuales de Siria, Líbano, Palestina, Israel, Jordania y Chipre.
La vida eterna y los templos a lo largo del Río Nilo se aborda en la última sala de la planta baja, dedicada al antiguo Egipto, que expone un sarcófago, esculturas y relieves de dioses y faraones, además de la réplica de la pintura mural de una tumba egipcia y se aborda la creencia de la vida eterna a través de la momificación.
Un guerrero de terracota da la bienvenida a la sala de China, esta réplica de un arquero fue donada por el país asiático. Los originales forman parte del mausoleo del primer emperador de China, conformado por un ejército de 7 mil esculturas de guerreros y caballos de tamaño natural en formación de combate. Esta sala también exhibe textiles, máscaras, platos, jarrones e instrumentos musicales. Piezas como atuendos de samuráis y kimonos, entre otros objetos, se exhiben en la sala dedicada a Japón. Además, explica la concepción de la muerte y los rituales funerarios, la caligrafía, pintura y música, el budismo, creencias y cultura japonesa.
La última sala transporta a las creencias y tradiciones de Corea, en donde se exponen ofrendas funerarias, pinturas, instrumentos musicales, indumentaria y porcelana verde. El inmueble tiene una ventana arqueológica que permite ver los restos del Palacio de Moctezuma, que yace debajo de edificio. Y en los muros de la entra, el pintor Rufino Tamayo plasmó el mural Revolución en 1938, que muestra la rebelión de obreros y campesinos contra la burguesía de la época.











