De los más de seis mil habitantes que tiene Hueyapan, un pequeño poblado del municipio de Tetela del Volcán, en Morelos, ya solo 27 % de los adultos habla una lengua indígena. Arturo Flores nació allí y tuvo la fortuna de que sus abuelos le enseñaran el náhuatl, aunque pronto se dio cuenta de que los jóvenes de su edad ya no querían hablarlo e incluso se apenaban de su lengua.
Hace cinco años decidió hacer algo y la fórmula que encontró para hacer que sus paisanos volvieran a hablar la lengua indígena; fue la música. Junto a Gilberto, Mauricio y Luis Alberto decidió fundar Voces de mi Tierra, una agrupación de corridos norteños que cantan en náhuatl y en los que no solo hablan de historias de amor sino también de las leyendas y costumbres que tiene la localidad morelense.
“Empezamos tocando como juego, ya habíamos tocado un poco y de ahí surgió la idea de hacer música propia, corridos que hablaran de las cosas del pueblo, de nuestras vivencias, leyendas, los cuentos de los abuelos. Queríamos cantarlos en náhuatl por el peligro que hay de su extinción. La gente mayor que lo habla se está yendo y a los jóvenes les da pena. Nuestra idea fue meter algo nuevo, moderno, para llamar la atención de los jóvenes a quienes les gusta nuestra música y voltean a ella”, dice Arturo, el acordeonista de la agrupación.
La veredita es su canción más famosa y habla de la manera como sus abuelos conquistaban a la novia. “Yo creo que estamos en el gusto de más de 70 % de la gente de Hueyapan; ya impusimos un estilo”, agrega el músico que desde el martes pasado participa junto con sus compañeros en el sexto Encuentro Nacional de Tradición y Nuevas Rolas, que se celebra en la ciudad de Oaxaca.
Voces de mi Tierra es uno de los 16 grupos musicales que este variopinto encuentro. Aquí se dan cita jóvenes que han decidido utilizar la música para dignificar su lengua materna, sin importar el ritmo elegido. Está desde el corrido náhuatl, el rap zapoteco, el hip-hop totonaco o el heavy metal tzeltal, pero también el huapango teenek, el reggae maya o el ska hñähñü. Este año son más de 80 músicos y ninguno ha repetido, todos vienen por primera vez.












