Músicos vencen la adversidad

Federico Álvarez del Toro * CP. Los creadores musicales de provincia han sido personajes solitarios que han sobrevivido a lo largo de la historia por sus propios meritos. Su inspiración se basa en un contacto natural con la cultura popular. Las formas, lenguajes, cantos y la idiosincrasia que conforman el mosaico de su entorno social han enriquecido su obra hasta nuestros días.

Esta cultura viva se asimila en la actividad humana, los mercados y las plazas de los pueblos, donde se preserva la identidad. El testimonio de esta actividad ha quedado plasmado en canciones, partituras, grabaciones y en el conocimiento popular de la memoria colectiva.

La formación casi siempre empírica en los autores, hasta hace unos pocos anos y con algunas excepciones, obedeció a causas sociales y carencia de oportunidades académicas. Aprendieron la música por tradición oral, en el núcleo familiar, a través de un hábil instrumentista, o simplemente desarrollaron su propio método.

Sin embargo, su vena melódica y talento sobrepasó las limitaciones y trascendió fronteras.

Así encontramos un vasto catálogo de estilos y propuestas que encontraron un mercado y lugar en el ánimo popular a través de los medios de difusión como la radio y posteriormente medios visuales y tecnológicos.

Por la necesidad de aprender los secretos profesionales de la música, algunos maestros emigraron y obtuvieron formación musical, reconocimiento, entrenamiento auditivo, armonía, notación, lo que les permitió registrar sus obras. A la vez, el conocimiento de las estructuras musicales clásicas y populares avanzadas les facilitó comunicarse con intérpretes, arreglistas y directores. Esta circunstancia aumentó sus posibilidades expresivas y ensanchó su potencial inventivo. Desde entonces, se ha formado una estirpe de creadores más preparados, que aportan sus creaciones.

El repertorio musical universal se ha nutrido con obras inmortales de compositores que han trascendido en el gusto de las generaciones.

Un legado de Chiapas al mundo.